Un día después de reunirse con las autoridades del PJ -donde el marinismo y el vernismo hacen equilibrio- el gobernador Oscar Jorge realizó el primer gesto para despegarse del Gobierno Nacional, al no firmar la solicitada en el que los gobernadores oficialistas respaldan la postura de la presidenta Cristina Fernández para preservar los fondos del impuesto al cheque.
Pero no fue una actitud que pasó desapercibida: el ministro del Interior, Florencio Randazzo -principal operador y nexo político entre Cristina y Jorge- se encargó de llamar en varias oportunidades al gobernador pampeano. Pero ya Jorge había decidido alinearse (en el tema del impuesto al cheque) con la postura del senador nacional Carlos Verna, que montado en los reclamos federales se atrincheró en el bando opositor al Gobierno Nacional.
Jorge recibió una seguidilla de ataques en la última semana. Cosechó tanto críticas desde el marinismo (alineado al Gobierno Nacional) como desde el vernismo, en el caso de la Liga de Intendentes de la Plural. Estas apariciones hay que inscribirlas no sólo en la política doméstica, sino en el juego de la política nacional.
Pero no es un gesto nada más el que realizó el gobernador Jorge. En la lógica del Gobierno Nacional y la impronta K, no hay espacio para las posturas intermedias.
Además la controversia parlamentaria no se saldó.
El juego de pinzas al que sometió el Gobierno Nacional al primer mandatario pampeano al dosificar los envíos de recursos (esquilmados además por una deuda de 600.000.000 de pesos), empujó a Jorge en las manos del vernismo.
El Gobierno Nacional tal vez ya ensaya una estrategia para que Jorge vuelva al redil oficialista. El ministro de Economía, Amado Boudou, asumió un rápido compromiso cuando Verna le cuestionó, ayer en el Senado, que Nación le debía 600.000.000 de pesos a La Pampa. El tiempo dirá si fue para salir del paso o expresó una voluntad política.
Tal vez la negativa a firmar la solicitada fue uno de los intentos del gobernador Jorge para que el Gobierno Nacional pague los 600.000.000 de deuda y le permita recuperar iniciativa política y encarar los dos años restantes de su mandato con un grado de autonomía. El vernismo ha dado muestras de que no tiene escrúpulos a la hora de ensayar estrategias para acopiar poder: entre ellas esmerilar y debilitar al actual mandatario.
Por eso el paso que acaba de dar Jorge no es uno más. Tendrá una consecuencia en el posicionamiento del PJ pampeano. Y en la relación del gobernador pampeano con el Gobierno Nacional. Ya Carlos Verna eligió jugar con el PJ anti K, un difuso espacio que suma a Eduardo Duhalde (un viejo aliado del actual senador pampeano), Carlos Reutemann, Mario Das Neves y los Rodríguez Saá, entre otros. Quizás pretende arrastrar al gobernador Oscar Jorge por esos arrabales.








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