El ex ministro de Educación del Uruguay defendió la enseñanza pública y aseguró que tanto Argentina como el país vecino “aún necesitan superar las políticas neoliberales”. Fue distinguido con el título de Honoris Causa en acto de la UNNOBA.
Previo a dicho acontecimiento, dialogó con la prensa, ante la cual dejó sentada su férrea posición en defensa de la educación pública.
Además, criticó las políticas neoliberales que afectaron durante varios años el sistema educativo latinoamericano y aseguró que “aún se lucha” por superar la concepción mercantilista de la educación.
-¿Cómo ve la educación en Argentina?
-Más allá de los problemas políticos que puedan existir, Argentina es un país de un importante desarrollo en el ámbito del conocimiento y de la ciencia.
Tanto Argentina como Uruguay tienen antecedentes muy ricos en el área educación, antecedentes que cuando empezaron a jugar su papel las posiciones neoliberales fueron deteriorados en todos los niveles.
Frente a eso, durante los últimos 20 años hubo que llevar adelante luchas que aún continúan.
-¿Qué consecuencias traen aparejadas las políticas neoliberales para los alumnos?
-Primero, un problema de valores: se pierden valores de defensa de lo público, de solidaridad y de la importancia del conocimiento para la liberación personal y colectiva.
Las políticas neoliberales introdujeron el valor de mercado y dejaron de lado todo lo que se produce desde el punto de vista social. Se imaginaba a la educación como una mercancía y no como un derecho.
Esa lucha todavía continúa, y creo que universidades como la UNNOBA son fundamentales en ella.
-¿Hasta qué punto se logró revertir el sistema educativo neoliberal?
-Fueron muchos años en los que no se tuvo en cuenta a la educación como un factor fundamental del desarrollo y de la equidad. Pero desde hace un tiempo la educación comenzó a ser una prioridad para la Región. Ese ya es un cambio sustancial.
De todos modos, en la educación hay una gran inercia, entonces, los resultados de lo que se cambie ahora se van a ver en un tiempo.
Hoy se sigue luchando, porque la democracia no es condición suficiente para el cambio en la educación. Se necesita, además, superar las políticas neoliberales que quedan impresas. Tenemos que evitar que se metan en el ADN de las universidades.
-¿Cree que es importante el desarrollo de las carreras prioritarias? ¿Cómo se incentiva a los alumnos para que las elijan?
-Es absolutamente claro que se necesitan ingenieros, lo que pasa es que hasta hace un tiempo teníamos ingenieros que se terminaban dedicando a otras cosas.
Hoy la cosa se está dando vuelta sustancialmente y realmente faltan ingenieros.
Tanto en Argentina como en Uruguay se le está dando mucha importancia a la ciencia, porque los países se están dando cuenta de lo fundamental que es la educación superior y las tecnologías.
¿Qué otros actores deben intervenir para impulsar las ciencias duras?
Primero, los actores gubernamentales. Es necesario impulsar la innovación, porque la incorporación de conocimientos a la producción hace que, por un lado, la distribución mundial de la riqueza sea mayor hacia nuestros países, y que por otro, se logre una mayor soberanía. Todo eso requiere conocimiento
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