Wen Jiabao pide cambios políticos y económicos

Wen Jiabao pide cambios políticos y económicos
El premier dijo que es una "tarea urgente"

PEKIN.- Cuando faltan meses para el fin de su mandato, el primer ministro chino, Wen Jiabao, afirmó ayer que su país debe apuntar a un crecimiento más lento y aplicar reformas políticas más osadas para evitar que su economía tropiece y así alcanzar un reparto más equitativo de la riqueza.

Sin una reforma urgente del Estado y del gobernante Partido Comunista (PCC), el gigante asiático podría volver a vivir una "tragedia como la Revolución Cultural", advirtió el jefe del gobierno en su última comparecencia ante la prensa antes del fin de su mandato.

"Debemos avanzar tanto en nuestras reformas estructurales económicas como en las políticas, en particular en la reforma del sistema de gobierno de nuestro partido y de nuestro país", dijo Wen al concluir la sesión plenaria anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Parlamento chino.

La reforma política es una "tarea urgente", pues de otro modo "los nuevos problemas que surgieron en la sociedad china no se resolverán básicamente y una tragedia histórica como la Revolución Cultural podría volver a ocurrir", advirtió el premier.

La Revolución Cultural (1966-1976) se desencadenó cuando Mao Tsé-tung movilizó a millones de jóvenes "guardias rojos" contra otros líderes comunistas acusados de querer regresar al "capitalismo" para moderar las utopías radicales del fundador del régimen. La agitación dejó miles de muertos y sumió al país en el caos, con purgas masivas de profesores, y desembocó en el cierre de las universidades durante años y en el estancamiento económico general. Es un período recordado con espanto por toda una generación.

"El desarrollo económico también produjo una distribución injusta, una falta de confianza, corrupción y otros problemas", admitió Wen, considerado el máximo líder del ala reformista del régimen. Según los analistas, ésta fue su prédica más vigorosa por reformas políticas.

La armonía social es una obsesión del PCC, que justifica su poder totalitario con la promesa de estabilidad y prosperidad para los 1300 millones habitantes del país, de los cuales la mayoría vive en la pobreza.

El primer ministro se retirará el próximo año junto al presidente Hu Jintao, luego de una década en el poder en la que China llegó a convertirse en la segunda mayor economía del mundo, pero que en 2012 podría ver la tasa de crecimiento anual en 7,5%, la más baja de todo su mandato.

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