El jefe tiene la palabra

En setiembre de este año el jefe de Bomberos, Roberto Rodríguez, quien tiene una extensa trayectoria de servicio, cumplirá 65 años, y quedará a disposición del consejo directivo de esta entidad, que decidirá si continúa al mando del cuartel o le asigna funciones como asesor
Cuando Roberto Rodríguez cumpla los 65 años el próximo 22 setiembre, el consejo directivo de los Bomberos Voluntarios de Tres Arroyos estará en condiciones de evaluar si la autoridad máxima del cuartel continuará al frente del cuerpo de bomberos o si este deberá pasar a reserva, es decir, cumplir funciones como asesor.

Rodríguez ingresó al cuartel de Bomberos Voluntarios el 23 de enero de1967, cuando tenía 18 años, y tiene una trayectoria de 45 años al servicio de la comunidad. Se crió en el barrio del club Argentino Junior, donde jugó al fútbol. Luego se desempeñó como árbitro, una función que -según sostuvo- guarda semejanzas con el grado de responsabilidad que carga a la hora de combatir un incendio.

"Como el árbitro en un partido de fútbol uno debe tomar decisiones en unos pocos segundos y debe tratar de no equivocarse", señaló. También trabajó durante toda su vida como obrero metalúrgico en Istilart hasta que se jubiló.

Tiene una mirada firme y una expresión seria en su rostro que denota la responsabilidad con la que lleva adelante su trabajo. Está a cargo de los 40 hombres que integran el cuartel y de 12 autobombas.

"Las órdenes se cumplen, no se discuten. Siempre el responsable es el jefe de cuerpo. Quien va a cargo de una dotación tiene adquiridos los conocimientos para poder actuar", afirmó Rodríguez al ser interrogado acerca de la posibilidad de que un bombero cuestione su trabajo. Sin embargo, aclaró que siempre está abierto a las críticas. "Si un miembro del cuartel cree que estoy equivocado, nos sentamos cara a cara y le explico por qué creo que tengo razón o no", sostuvo.

Sin pausa

El cuerpo activo de Bomberos Voluntarios presta cientos de servicios por año a los tresarroyenses y tiene un promedio de dos salidas diarias. Las autobombas tardan unos tres minutos en salir del cuartel cuando suena la alarma. Entonces, el personal a cargo debe abandonar sus respectivos trabajos y presentarse en la dependencia sin importar el horario. Además, existe una guardia que está las 24 horas todos los días de la semana y no tiene pausa. Han llegado a recibir más de 100 llamados por día de los cuáles solo un 10 por ciento son ciertos. Mucha gente llama para hacer bromas; en ese caso, el teléfono queda registrado en la central y es denunciado a la policía.

El año pasado se incorporaron al cuartel 9 jóvenes y este año hay 12 aspirantes. Con respecto a esta cuestión, Rodríguez señaló que la idea que la gente tiene de los bomberos se reduce a la función que estos cumplen a la hora de apagar un incendio. Sin embargo, la tareas que se realizan dentro del cuartel requieren de un compromiso constante con su mantenimiento. "Cuando muchos chicos ingresaron se encontraron con que la realidad es otra. Nosotros nos encargamos de tener las 12 unidades en condiciones, realizar la limpieza y el mantenimiento del cuartel", indicó.

La vocación solidaria

"El chico de clase alta no ingresa a Bomberos Voluntarios, porque tiene la suerte de poder seguir sus estudios. Aunque hoy los chicos tienen que tener el secundario completo. Todo lo que nos bajan para capacitarnos es por computadora", manifestó Rodríguez a la hora de buscar una explicación a la razón por la cual un joven decide ser bombero. En este sentido, agregó que "cuando ocurren hechos graves se dan en la clase más humilde. La forma de recuperar esas pérdidas es a través de la colaboración del Estado. En cambio, la clase que tiene más recursos está asegurado".

Además, el jefe de Bomberos hizo alusión a la difícil situación que deben afrontar los trabajadores a la hora de llevar a cabo esta actividad. En este sentido, manifestó que la política de la institución es que los jóvenes le den prioridad a sus ocupaciones sin descuidar la vocación por servir a la comunidad.

"Llega fin de mes y no tenés ningún resarcimiento económico. Muchas veces cuando ocurre el incendio está el guardia solo en el cuartel y tiene que convocar al cuerpo de bomberos que está trabajando. La mayoría de los chicos son albañiles. Muchos de ellos vienen en bicicleta porque no tienen recursos. El que trabaja de albañil no se puede dar el lujo de perder el día", puntualizó.

La prioridad

Por último, Rodríguez fue enfático en afirmar que, ante un siniestro, la prioridad es garantizar la seguridad de los bomberos más que reparar el daño material que ya ha sido causado. En este sentido, sostuvo que "el riesgo siempre está. Nosotros defendemos la seguridad del personal. Si en una dotación salen 8 hombres, tenemos que volver los 8. Primero estamos nosotros. Cuando somos convocados el problema ya está. Son hechos consumados. No se nos tiene que propagar", finalizó.

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