En su lucha por encontrar a su hija, liberó a muchas mujeres.
Los datos objetivos de la realidad indican que el día 3 de abril del año 2002 Marita Verón salió de su casa rumbo a la maternidad, donde la enfermera Patricia Soria, vecina de su madre, le había conseguido un turno con un ginecólogo.
La gestión se la había hecho un conocido de la mujer, llamado Miguel Angel Ardiles, empleado del hospital donde Marita quería hacerse los análisis para colocarse un DIU (dispositivo intrauterino) que le permitiera seguir con sus estudios en la Universidad Nacional de Tucumán, luego del nacimiento de su hija.
También se indica que ese día, el médico le ordenó un PAP y una ecografía, para la cual tenía turno el jueves 4. Pero ahora los investigadores no se explican por qué salió el miércoles 3 rumbo a la maternidad, si su turno era al día siguiente.
Desaparición
Marita desapareció y nunca más dio señales de vida.
“Creemos que Ardiles, o bien la engaña para hacerla ir el miércoles, o bien le da un turno para el PAP”, sostiene el abogado, el doctor Carlos Varela Alvarez. “Se hizo inteligencia, ya conocían con certeza sus movimientos: Ardiles ya sabía que iría caminando esas diez cuadras, caminando sola; y el jueves, en cambio, había riesgo de que fuera con su madre o con su compañero”, apuntó.
Su madre, Susana Trimarco, hizo lo imposible por encontrarla y en su camino liberó a decenas de mujeres de prostíbulos en donde las tenían cautivas, desarmó redes de trata de personas, dio a conocer maniobras delictivas y denunció poderosos, pero... nunca encontró a Marita.
Turbio dirigente
Trimarco está convencida de que quien ha manejado todo el proceso es Rubén Ale, un turbio dirigente del fútbol tucumano. Dos ex mujeres estuvieron sentadas en el banquillo. Y su nombre está siendo mencionado varias veces durante el juicio.
Ale fue gerenciador y presidente del club San Martín de Tucumán, debió renunciar en 2011 a su cargo no por los malos resultados futbolísticos, sino por la denuncia de haber comandado la banda armada que el 1 de febrero de 2011 usurpó una finca de Los Pereyra y se alzó con medio millón de pesos en granos de soja, semillas que luego comercializó en el mercado negro.
Impunidad
Tras permanecer prófugo durante varios días, Ale negoció su entrega internándose en la Clínica Modelo, con un diagnóstico de cardiopatía, hipertensión y diabetes, alimentado por la obesidad mórbida que le valió el alias de “La Chancha”, y allí cumple prisión preventiva VIP desde el 6 de setiembre pasado.
Ale y toda su familia están profundamente ligados al poder tucumano desde hace décadas, han conseguido impunidad y beneficios desde siempre y aún los mantienen.
El negocio de la trata y el tráfico de drogas
El veredicto será una muestra de hasta dónde el poder civil logra desarmar las mafias con las que el Estado argentino se ha acostumbrado a vivir.
Mafias que entre todos sostenemos con mansedumbre, que muchas veces consideramos imposible de desarticular y a las que una madre, Susana Trimarco, enfrentó arriesgando su vida.
En ése tribunal se habla del comercio con personas como si fueran animales, se están sacando a la luz poderosos usos delictivos del Estado y se está poniendo en evidencia una gran complicidad de las organizaciones de seguridad estatales con el delito.
Una década
Marita Verón ya hace diez años que fue obligada a dejar a su hija, su familia y su futuro.
El negocio de la trata, como se sabe, está íntimamente vinculado a las mafias que operan en diversos puntos de la Argentina y al tráfico de la droga, flagelos que tienen vigencia dentro de una sociedad impotente para defenderse por sí sola y un Estado que, por permisivo o corrupto en algunos casos, se empequeñece ante el poder de las organizaciones que trafican con la dignidad de las personas.


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