Asumirá como embajador y en Mendoza no deja tropa que le responda. Nunca logró construir el "jaquismo" pese a que muchos de su entorno se lo reclamaban.
Pero, pese haber sido gobernador durante cuatro años, Jaque se va sin dejar una estructura política armada en el PJ ni tener dirigentes que le respondan.
Kirchnerismo, menemismo, lafallismo, iglesismo, cobismo. Los "ismos" en la política,para algunos un abuso del lenguaje, sirven para indicar quién lidera un grupo partidario. Pero, a diferencia de sus antecesores, Jaque nunca pudo construir el "jaquismo". Ni en Casa de Gobierno durante 2007 a 2011, que fueron los años en los que fue mandatario, ni en el Partido Justicialista armó un sector propio, que le respondiera y lo considerara su líder.
"La explicación hay que buscarla en cómo llegó al poder", aseveró un hombre de confianza del ex gobernador. Es que Jaque, que era senador nacional, asomó como candidateable en un momento difícil para el peronismo provincial. Mendoza venía de dos gestiones radicales consecutivas y eran épocas en las que el ex presidente Néstor Kirchner acordaba con el radical Julio Cobos armar la Concertación Plural.
Jaque decidió ir con el sello del PJ con el apoyo del operador presidencial Juan Carlos Mazzón y era en ese momento un especie de componedor de los distintos sectores del justicialismo, la figura del acuerdo, pero no un líder.
Fuera de la rosca
Una vez en el poder, tampoco impulsó a su gente de confianza en los sectores de peso. En un primer momento, dejó en manos del sector azul (liderado por Mazzón) el Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad ( como bautizó a la cartera de Desarrollo Social), pero también el Departamento General de Irrigación, para el que nominó como superintendente a Eduardo Frigerio (que renunció en medio de un Jury por irregularidades a fines del año pasado) y el Instituto Provincial de la Vivienda.
En Seguridad, un área que él había ponderado durante su campaña con la promesa de bajar el delito 30% en los primeros seis meses de gestión (algo que nunca cumplió), nombró primero a dirigentes demócratas y cuatro meses después, tras la renuncia de éstos, a Carlos Ciurca, actual vicegobernador, un hombre que tampoco era de su círculo de confianza.
La poca adhesión social que logró Jaque durante los cuatro años de su gestión fue clave para que no pudiera armar un esquema que llevara su apellido. En la Legislatura, mientras el principal partido de la oposición, el radicalismo, se dividía entre cobistas e iglesistas (que reportaban y, algunos aún lo hacen, al ex gobernador Roberto Iglesias), Jaque no construyó un bloque propio ni tiene actualmente legisladores que respondan directamente a él, aunque algunos participaron de su gobierno.
"Nosotros nos sorprendimos cuando fue lanzada la Línea Mendoza (un nuevo sector que intentó gestarse desde Casa de Gobierno que excluía a azules) porque éramos muchos los que nos sentíamos parte del jaquismo. Pero en realidad ?el Celso' priorizó siempre la gestión más que la construcción política de una línea interna", contó el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, quien también ocupó ese cargo durante el gobierno de Jaque.
Según cuentan desde el entorno del ex mandatario, los planteos para que creara un sector propio, abundaban. "Muchas veces le pedíamos a los gritos que construyera, pero no quería", contó otro hombre cercano a Jaque, quien pidió reserva de su nombre.
El secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán (quien el jueves pasado se mostró en la Legislatura, aunque hoy no ocupa ningún cargo), intentó armar una estructura e incluso se postuló como precandidato a gobernador, pero Jaque no consiguió sostenerlo en medio de la feroz interna del peronismo.
Una muestra de esa construcción está en la Municipalidad de Luján, donde gobierna Carlos López Puelles, el director general de Escuelas de la gestión anterior, y tiene como jefe de Gabinete a Matías Montes, ex secretario privado de Jaque; como secretario de Gobierno a Miguel Sottile, ex asesor legal de la DGE, y como secretario de Hacienda a Mario Granado, ex subsecretario de Hacienda provincial.
Ni en las elecciones legislativas de 2009 (en las que el PJ perdió por 20 puntos) ni en las de 2011 (en las que ganó el peronismo) Jaque consiguió meter "a su gente" en candidaturas de peso. De hecho, él quedó fuera de la lista de diputados nacionales en la última votación.
"En algún momento se planteó el tema de armar el jaquismo, pero Jaque siempre nos dijo que teníamos que sentirnos justicialistas y yo me dediqué a militar en el PJ", comentó Alberto Recabarren, actual titular de la OSEP (Obra Social de Empleados Públicos). El médico era director de Hospitales de Malargüe cuando Jaque era intendente de ese departamento y luego llegó a ser diputado con el impulso del ex mandatario provincial.
"Cuando Jaque era intendente tampoco nos llamábamos jaquistas. Éramos los del grupo del Celso, que era un intendente con una gestión exitosa, pero nunca existió una cuestión de personalismo por parte de él", sumó Recabarren. Para otros dirigentes consultados, la personalidad del ex gobernador jugó un rol fundamental. "Cuando él decía que lo consultaba con la almohada, era cierto, era muy cerrado", aseguraron.
Hoy, algunas de las personas que dejó en Casa de Gobierno son desplazadas de su cargo por Pérez, no suelen tener el respaldo de Jaque, ni tampoco éste planea una embestida contra el actual gobernador para hacerlo tambalear como suele ocurrir entre los ex y sus sucesores. Este diario intentó hablar con el ex mandatario, pero no respondió.







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