No hay caso: no funcionan los libretos. Los candidatos intentan instalar su solidez pero lo hacen a costa de valores fundamentales de cualquier manual de campaña proselitista. Los peronistas que se pelean esta vez no se están "reproduciendo". Los radicales se olvidaron del sagrado "mandato partidario". Los demócratas mezclaron la Biblia con el calefón y los de Binner hacen lo que pueden.
Francisco “Paco” Pérez, Frente para la Victoria
No vamos a enfocarnos aquí en la forma en que los candidatos llegaron a serlo. De eso ya hablamos bastante.
Pero vale decir que la primera acción de Paco Pérez no fue mostrarse a sí mismo, a sus equipos y sus ideas, sino despegarse de Celso Jaque. Tanto esfuerzo hizo por diferenciarse del Gobierno del que formó parte durante tres años y medio que terminó por pelearse en serio y la campaña trastabilla como si se tratase del pasaje más tragicómico de la película Mi gran casamiento griego: los amigos de uno terminan enredado con los amigos del otro y, a la hora de la foto, todos sonríen con la mejor cara de póker mientras, por detrás, se toquetean amenazantes, dejando para después las “cuitas” de ahora.
Paco comenzó a cumplir con el manual de campaña política demasiado tarde. Él asegura que la gente ya lo conoció durante su gestión al frente del Ministerio de Infraestructura. Pero la verdad es que comenzó a recorrer en serio, como candidato (y no como empleado del Gobierno) hace unas pocas semanas. Tiene que caminar. Tiene que estrechar manos y compartir química con miles de personas y el tiempo es corto. Tiene su propia agenda y por eso es él quien elige si va o no a los actos del Gobierno. Pero en el Gobierno no siempre le avisan cuando tienen un acto…
Roberto Iglesias, Frente Cívico Federal
Al partido de la "institucionalidad" se le armó un lío bárbaro cuando tomó la decisión de desobedecer el mandato histórico y, frente al resultado de las encuestas, su candidato, el ex gobernador Roberto Iglesias, salió a pedir que la gente corte boleta y lo ponga a él.
Todos entendimos que era para sacar a su candidato presidencial, Ricardo Alfonsín que, como dicen en el club, "no calienta ni a un preso". De hecho, Iglesias lo repite bien clarito: "Los mendocinos ya eligieron presidente; que ahora elijan un buen gobernador", hablando de sí mismo y de Cristina, claro.
Pero cuando tiene que explicar lo del "cortá boleta" de sus spots publicitarios lo explica de otra manera: "En realidad, pedimos que saquen a los otros candidatos a Gobernador y pongan a Iglesias. Jamás pensamos en jugar en contra de Alfonsín…".
Algunos analizan que puede ser el único radical con chances de ganar en el país. Otros dicen que "probará de su propia medicina", que viene con packening demócrata, así cómo él lo fue para César Biffi hace cuatro años.
Luis Rosales, Compromiso Federal
Para empezar, el candidato demócrata tuvo que explicar demasiadas cosas: que no vota en Mendoza, que hace 15 años que vive en Buenos Aires, que es un republicano hecho y derecho pero que, sin embargo, admira el "modelo" de los hermanos Rodríguez Saá. Tampoco hablaremos aquí del surgimiento de su candidatura en medio del despiplume ganso más grande de la historia ni especularemos sobre los porqué del imprevisto interés de los conservadores por participar de las elecciones, tema que ha dado suficiente tela para cortar a la hora de pensar en cómo fueron estimulados para hacerlo, si están todos peleados con todos.
Rosales se ha dedicado durante estos años a hacer la campaña política de otros y ahora le toca hacércela a sí mismo. Pero puso a cargo de esa tarea a una persona que no recoge siquiera adhesiones en el municipio en el que milita, la Capital, y cuya presencia ya produjo la escisión del intendente de San Carlos, Eduardo Difonso. El otro intendente que tenían, Omar Parisi, el de Luján, ya les dijo que votará por Paco Pérez.
Oscar Santarelli, Frente Amplio Progresista
El Frente Progresista terminó siendo un "frentesito" cuando no consiguió ampliarse lo suficiente como para "venderse" como la auténtica versión local del ascendente Hermes Binner.
De movida, rechazaron apoyar la candidatura de Roberto Iglesias, tal como, dicen, el propio Binner instaba desde su Rosario natal. En su lugar hicieron un casting de candidatos. Se les fue a ofrecer el ex juez Luis Leiva y buscaron referentes sociales para ocupar el cargo. Pero no encontraron. Unos días antes del Congreso del partido Oscar Santarelli dijo, en la redacción de MDZ, "yo no puedo ser el candidato, tenemos que encontrar uno que calce bien en la sociedad". El Congreso del partido y de sus aliados, el lasherino Roberto Vélez y el Movimiento Libres del Sur, lo eligieron a él.


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