Por Augusto Assía.El PRD insiste con las denuncias de fraude por parte del PRI.
Un mes después de las elecciones, siguen sin resolverse las denuncias de compra de votos y la financiación ilegal, con pruebas aportadas por el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que cuestionan la victoria del Partido Revolucionario Institucional y de su fotogénico candidato, Enrique Peña Nieto, y exige nuevas elecciones.
El Tribunal Electoral debe resolver la avalancha de denuncias presentadas antes del 6 de septiembre y decidir si son o no válidos los comicios.
Hasta que llegue la sentencia, cada día el candidato derrotado, que logró más de 15 millones de votos, ofrece una rueda de prensa donde aporta nuevos datos de lo que considera una elección fraudulenta. Unos días se trata de compra de votos a través de tarjetas descuentos de los supermercados Soriana, otros de triangulación de fondos vía la empresa Monex y otros los desorbitados gastos de campaña del PRI, muy por encima del tope máximo permitido.
Obrador anunció que seguirá exhibiendo pruebas del “fraude electoral” y exigió que se nombre un presidente interino y se convoquen nuevas elecciones en un plazo de año y medio. “Dijimos que íbamos a defender la democracia por la vía legal y la ley establece que cuando una elección es declarada ‘no válida’ el Congreso puede elegir a un Presidente interino”, explicó en su última aparición pública. “Que se vayan preparando porque todo los días vamos a mostrar las denuncias, aunque digan que somos mesiánicos, ellos que son unos corruptos. Ellos dicen que estamos radicalizando nuestra postura. Pero si defender lo que dice la Constitución es ser radicales, ahora sí que nos apunten en la lista, sí somos radicales”, señaló.
Para el PRI, la propuesta de un presidente interino de AMLO “es la repetición del delirio que el candidato de la izquierda tuvo hace seis años”. El líder nacional, Pedro Joaquín Coldwell, insistió en que no se puede descalificar una “elección democrática y transparente llevada a cabo bajo la supervisión de millones de ciudadanos y de las instituciones electorales”.
“Es la repetición del mismo delirio de hace seis años de López Obrador, que planteó lo mismo, así que vámonos preparando porque cuando pierda la elección del 2018 nuevamente va a pedir la presidencia interina”, manifestó Coldwell.
Por su parte el PAN (Partido de Acción Nacional) de Felipe Calderón juega a nadar y guardar la ropa ante la grave crisis interna que vive tras perder el poder y quedar en tercer lugar con su candidata Josefina Vázquez Mota. Aunque apoya las protestas de Obrador, el PAN da por hecho que Enrique Peña Nieto llegará a la presidencia y que se convertirá en la fuerza política clave si el PRI quiere sacar adelante las reformas estructurales prometidas, al estar en minoría en el Congreso.
Pero si un mes después aún se desconoce el ganador de las elecciones, queda claro que el gran perdedor es la cadena Televisa, la más grande de habla hispana.
Cada día las huestes de López Obrador renuevan las protestas frente a sus estudios en la Ciudad de México. Este sábado en la madrugada concluyó el llamado “cerco a Televisa”. Cientos de personas rodearon durante 24 horas el edificio principal e hicieron noche frente a las puertas de la “factoría de ilusiones” en protesta por lo que consideran la imposición de un candidato de la mano de la televisión mexicana.



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