El 35,8 por ciento de las familias italianas disminuyó el año pasado la cantidad y/o la calidad de los alimentos comprados con respecto a 2010.
Más fideos (+3 por ciento) y menos carne (-6 por ciento) en las comidas, pero también se renuncia al capuchino y a las medialunas, o al ritual del aperitivo y el retorno al pan y la pasta hechos en casa. Con estas precauciones y un recorte en los consumos del 1,5 por ciento, que se vienen dando desde inicios de año, las familias italianas se están ajustando el cinturón, releva la organización de cultivadores Coldiretti en el informe “La crisis cambia el gasto y las vacaciones de los italianos”. Por otra parte, seis de cada diez italianos estarían asistiendo a una búsqueda desenfrenada de descuentos en los supermercados, con especial énfasis en aquellas ofertas especiales que suelen lanzar las megacadenas comerciales. Mientras tanto, se supo que la mitad de los consumidores se desplaza de un negocio a otro para comparar los precios más convenientes para los deprimidos bolsillos.
Además, dos tercios de los italianos hacen las compras prestando más atención a los precios, el 43 por ciento redujo las veces que va al supermercado y el 53 por ciento echa mano a las sobras al momento de cocinar. No quedan dudas de que “mirar los precios” se ha convertido en la protagonista de esta revolución low cost. En base a los datos elaborados por la Coop. Italia Coldiretti, hay menos carne en el plato de los italianos y se asiste además a un adiós al costoso lomo, con el 43 por ciento de los peninsulares eligiendo cortes más económicos.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, con sede en París, afirmó que en Italia, durante el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (Pib) sigue contrastando de modo marcado (con un -0,8 por ciento), a raíz de una ulterior caída de los consumos del 0,6 por ciento.
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