Italia se pregunta cuánto más resistirá Berlusconi

Varios factores explican el porqué de su longevidad en el poder

ROMA.- "El otoño del patriarca"; "Fin de la comedia"; "El ocaso del imperio" son las expresiones que usan varios analistas para intentar explicar qué sucede en estos días con Silvio Berlusconi.

En medio de los escándalos sexuales que involucran al primer ministro italiano, desde las fiestas con escorts en sus mansiones hasta las acusaciones de abuso de poder, la gran pregunta es si se trata del principio del fin del Cavaliere , una de las 20 personas más poderosas del mundo según el último ranking de la revista Forbes .

Si todo esto ocurriera en otro país, la muerte política de Berlusconi sería inexorable (es más: ya habría sucedido hace tiempo). Pero en Italia es distinto.

Como indica en su último libro el editorialista del diario Corriere della Sera , Beppe Severgnini, en Italia existe el "factor harén", una de las diez variables que explican el porqué de la longevidad política de Berlusconi, de 74 años.

Severgnini, de hecho, constata que los escándalos que estallaron en 2009 con Noemi Letizia (la chica de 18 años que lo llamaba "papi") y la escort Patrizia D´Addario (que grabó sus conversaciones con el mandatario después de haber tenido sexo con él en una cama regalada por el premier ruso, Vladimir Putin) no lo dañaron.

"Berlusconi perdió a su esposa (Veronica Lario, de quien se está divorciando), pero no los votos. Muchos italianos prefieren la autoindulgencia a la autodisciplina. Y no niegan que él, en el fondo, hace lo que ellos sueñan", afirma Severgnini en La panza de los italianos .

Al margen del "factor harén", el autor identifica otros motivos que explican por qué Berlusconi, que en forma poco transparente creó un imperio mediático y en 1994 entró en política para poder salvarse de sus problemas judiciales, desde hace casi 20 años domina, pese a todo, el escenario político.

Entre ellos está el "factor humano", que hace que muchos italianos piensen que Berlusconi, por su humanidad, por haber admitido una vez que no era "ningún santo", no es otra cosa que "uno de ellos".

Al Cavaliere le encanta contar chistes, decir lo que piensa; es carismático, oportunista, espontáneo, olvidadizo cuando le conviene, optimista. Adora a sus hijos, habla de su mamá, sabe de fútbol (es dueño del poderoso club Milan) y detesta las reglas.

"Es un anticonformista consciente de la importancia del conformismo. A la mañana elogia a la Iglesia; a la tarde, los valores de la familia, y de noche se lleva a las chicas a su casa", apunta Severgnini.

"Dotado de un formidable olfato, entiende que las críticas extranjeras y el desconcierto de algunos italianos aumentan su popularidad entre la gente simple: esa que un tiempo votaba a la izquierda y que ahora lo elige a él", agrega.

Así las cosas, parece claro que si hoy el gobierno de Berlusconi se encuentra al borde de una crisis no es por sus nuevos escándalos luego de las declaraciones "picantes" de Ruby (la menor marroquí que dijo haber estado en una de sus fiestas) o de Nadia Macrì (una prostituta que dice haber tenido sexo con el premier dos veces, por 10.000 euros, y que contó sobre orgías en una pileta de la mansión de Arcore).

Otra victoria posible

La crisis se debe a la ruptura del premier con su ex aliado Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados, que tiene en sus manos un arma letal, que nadie sabe si utilizará. Tras la ruptura, creó su propio partido disidente, bautizado Futuro y Libertad, y dejó al oficialismo sin mayoría absoluta en la Cámara baja.

Si bien todo el mundo habla de elecciones anticipadas, el panorama político italiano es tan volátil y complejo que nadie se atreve a hacer pronósticos. Pero hay un dato cierto: si las elecciones se realizaran hoy, Berlusconi volvería a ganar.

Y esto se debe a lo que Severgnini llama el "factor TINA", es decir, t here is no alternative (?no hay alternativa´), acrónimo acuñado por Margaret Thatcher.

"La alternativa de la centroizquierda se ha revelado poco apetitosa: coaliciones que se la pasaban peleando, propuestas vagas, comportamientos hipócritas [...] Los italianos son realistas. Antes de elegir lo que consideran justo, toman lo que les parece útil. Algunas iniciativas de Berlusconi gustan. Si demuestran ser un éxito, muchos medios trabajan para recordarlo. Si se revelan un fracaso, se encargan de hacerlo caer en el olvido", escribió el periodista.

¿Se acerca el fin de Berlusconi? Imposible saberlo. Es cierto que en sectores católicos crece la indignación ante las revelaciones de festines eróticos, pero en la calle es palpable el "factor harén".

Comentá la nota