Berlusconi prepara una reducción del gasto de 27.500 millones de euros mientras que Sarkozy pretende extender la edad jubilatoria y gravar las rentas más altas
En el caso de Francia, el gobierno de Nicolas Sarkozy promulgará cambios en la fiscalidad de las rentas altas y en las pensiones. Pero el paquete que prepara Italia es más amplio: Roma pretende reducir el riesgo de contagio de la crisis fiscal, que a partir de Grecia encendió las alarmas en Portugal, España e Irlanda, informó ayer el diario El País de España. Según los expertos, Italia es la siguiente víctima potencial del virus que contagió a los mercados de deuda pública europea y afecta también al euro, que llegó a sus menores niveles de los últimos cuatro años.
En este contexto, diversos miembros del gobierno de Silvio Berlusconi intensificaron un debate público con diferentes medidas en estudio, explicando que la tragedia griega exige a los países de la zona euro “sacrificios, lágrimas y sangre”.
Algunas de las propuestas, aunque no son definitivas, son similares a las aprobadas la semana pasada por España y Portugal. Otras pueden ir incluso más lejos: el ministro de Economía, Giulio Tremonti, estudia congelar los salarios a los 3,5 millones de funcionarios; retrasar algunos meses la entrada de nuevos jubilados al sistema de pensiones; aumentar la edad de jubilación para las mujeres que trabajan en el sector privado; derogar el actual 10% de beneficio fiscal a los premios de productividad; bloquear durante tres años la contratación de personal en la Administración, y restringir las ayudas a la dependencia, según agregó El País. La deuda italiana está entre las más altas de Europa (el 116% del PIB, por encima de Grecia), pero el déficit es menos grave (5,3%).
Los sindicatos y la oposición expresaron ya su rechazo frontal al plan, y prometieron protestas y conflictividad si el gobierno de Berlusconi trata de hacer pagar “únicamente a los funcionarios y los pensionistas” la factura de la crisis.
Dieta francesa
Los franceses deberán trabajar más para obtener la jubilación y el gobierno de Sarkozy está dispuesto a poner en marcha un gravamen extra destinado a las rentas más altas y a los rendimientos de capital con objeto de engordar la alcancía de las pensiones. Los trabajadores pueden jubilarse a los 60 años, aunque para ello deberán aportar durante 40. Con estas medidas, Sarkozy espera “aportar una respuesta a las dificultades financieras del sistema hasta 2020 y 2030”.


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