En Italia trabajan a destajo para que el proyecto de reforma laboral, que será enviado al Parlamento, esté definido hoy mismo.
Susanna Camusso, secretaria de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) –principal central sindical del país, de raíz comunista–, volvió a indicar su voluntad de diálogo sobre la reforma, pero reiteró su oposición a los cambios propuestos para el artículo 18. “Todo nos parece que puede ser útil, excepto la idea de ir hacia despidos fáciles y derechos desiguales entre categorías de trabajadores”, sostuvo Camusso y agregó que cree que el PD tiene una posición muy precisa sobre el tema. “Esperamos que se traduzca en soluciones positivas”, señaló.
Monti tuvo que salir ayer a aclarar que no considera necesario un nuevo plan de austeridad, luego de que el Financial Times informe sobre un reporte confidencial, según el cual eso era inevitable, a causa de la recesión y las altas tasas de interés vigentes en el país. En los últimos meses, Italia asistió a dos duros ajustes, aprobados desde 2010, por un total de 100 mil millones de euros. El prestigioso diario económico sostuvo que durante una reciente reunión europea en Copenhague circuló un informe confidencial en el que se señalaba que “los esfuerzos de Italia para lograr sus objetivos de presupuesto podrían ser puestos en tela de juicio por las perspectivas deprimentes en materia de crecimiento y las tasas de interés relativamente altas”.
A causa de ello, indica el informe citado por ese diario, y a pesar de sus esfuerzos realmente notables para consolidar el presupuesto nacional, que le permitieron reconquistar la confianza de los mercados, el gobierno italiano debería emprender ulteriores acciones, de ser necesario, para evitar así todo atraso en la aplicación de sus medidas. La respuesta del gobierno italiano no se hizo esperar: el Ejecutivo de Monti aclaró en una nota que “como ya lo señaló el mismo premier, Italia no necesita planes de ajuste correctivos para enfrentar la crisis”.
El superministro económico italiano, Corrado Passera, sostuvo a su vez que con la austeridad no se crece: “Debemos por lo tanto activar los mecanismos que aseguren que tras haber equilibrado las cuentas se empiece a crecer”, dijo.
Desde Bruselas, la Comisión Europea no desmintió la existencia del informe, que definió como “de uso interno y no entregado a los ministros”. A su vez, el comisario para Asuntos Económicos, Olli Rehen, dijo que es imposible especular sobre el futuro en el clima de incertidumbre que pesa sobre toda la Zona Euro y, en grados diferentes, sobre los demás países”.

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