Un israelí se prendió fuego en una protesta de “indignados”

Un israelí se prendió fuego en una protesta de “indignados”
Por Shlomo Slutzky

Es un ex empresario, ahora “Sin Techo”. Dice que el Estado le ha “robado todo”.

Moshe Silman, de 58 años, se roció de combustible y se prendió fuego durante una manifestación de los “indignados” israelíes el sábado por la noche en Tel Aviv, para protestar por un vía crucis burocrático que arruinó su vida de mediano empresario y que lo sumió en la pobreza. Anoche permanecía en estado crítico en el hospital y cientos de israelíes volvían a la misma plaza de Tel Aviv a protestar: “Todos somos Moshe Silman”, bramaban.

El parecido con el caso de Mohamed Buazizi, el vendedor ambulante tunecino que se inmoló y que desencadenó la “Primavera Arabe”, ha hecho que la prensa y los políticos israelíes hayan quedado conmocionados por la acción de Silman, cuando en general no atienden la protesta social que viene movilizando a cientos de miles de israelíes desde el año pasado.

Silman, desesperado por sus propias circunstancias económicas y por las del país en general, leyó una proclama conmovedora y, antes de que el público se diera cuenta, se prendió fuego. El hecho ocurrió a las 22.10, cuando la manifestación, que conmemoraba un año desde el comienzo de la protesta social, ya se estaba dispersando.

Silman era uno de los muchos “Sin techo” que se instalaron en las últimas semanas en un parque en las cercanías de la estación central de trenes de Tel Aviv. Como otros, solo dormía en la carpa y durante el día iba a hacer trámites para intentar salir de la lúgubre situación en la que se encontraba.

En el acto, Silman pidió el micrófono y leyó unas palabras: “E l Estado de Israel me ha robado, me ha dejado sin nada.

Culpo a Israel, al primer ministro, Benjamin Netanyahu, y a Yuval Steinitz, ministro de Finanzas, por la continua humillación que tienen que soportar día tras día los ciudadanos de Israel”, dijo. “Le quitan a los pobres para darles a los ricos. Yo mismo no tengo dinero para medicamentos o el alquiler... Serví en el Ejército y hasta los 46 años fui reservista (...) No seré un ‘Sin techo’. Por eso estoy protestando contra todas las injusticias que ha hecho el Estado contra mí y aquellos como yo”. Acabó sus palabras, se roció con el combustible y se prendió fuego. El 94% de su cuerpo está quemado.

La conmoción fue generalizada. Los manifestantes de la clase media, afectada por la brecha económica creciente que lleva a Israel a ser el segundo país en Occidente con las más amplias divisiones sociales, estaban alarmados. Semanas atrás se habían topado con una violenta represión policial y el sábado a la noche con la muerte de un compañero.

Ofer Barkan, uno de los líderes de la protesta, comentó a Clarín que conoció a Silman en manifestaciones del año pasado. “Era una persona completamente normal que vivía en Tel Aviv, pero su negocio (mensajería) se hundió. Trabajó como taxista, pero sufrió un ataque al corazón por el que quedó desocupado”.

La acción de Silman produjo reacciones en todo el abanico político. Desde Netanyahu, que habló de “una tragedia pesonal”, hasta el presidente Shimon Peres, que definió el incidente como “un punto bajo para Israel”.

Dov Janin, diputado del Partido Comunista que participó de la marcha afirmó que “la realidad en Israel está produciendo un número creciente de gente desesperada a la que se cierran las puertas”.

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