Israel pide disculpas por el desplante al vice de Obama

Un apoyo expreso a un Estado independiente viable y una dura y pública crítica a Israel por el anuncio de construir más colonias en territorio palestino, justo cuando se reiniciaban las tratativas de paz, es el resultado que ha dejado hasta ahora la visita a Israel del vicepresidente norteamericano Joe Biden, quien se sintió personalmente ofendido por el anuncio israelí de levantar 1.700 viviendas en Jerusalén Oriental.
Acto seguido, el ministro de Asuntos Sociales israelí, Isaac Herzog, tuvo que pedir perdón ayer ante el alto enviado norteamericano: "Esto no debería suceder durante una visita de un vicepresidente de EE.UU. Es realmente vergonzoso y debemos pedir perdón por este error".

Biden, quien el martes había comenzado su primer día de visita en Oriente Medio con alabanzas a Israel y loas a la amistad entre Washington y Jerusalén, dejó esperando al premier Benjamin Netanyahu y a su mujer durante una hora y media con la comida enfriándose, hasta que en una serie de consultas con la Casa Blanca y el Departamento de Estado se decidió no cortar la visita del vice (como se llegó a considerar) pero sí publicar un rechazo público a la decisión israelí de construir las viviendas, responsabilizando al gobierno de Netanyahu de atentar contra la confianza mutua que las "tratativas de acercamiento" pretenden lograr.

En su visita a la sede del gobierno de la Autoridad Palestina en Ramallah, y en sus entrevistas con el presidente Mahmud Abbas y el premier Sama Fayad, Biden no ahorró expresiones de apoyo al derecho de los palestinos a un Estado independiente. Paralelamente, el vice de Obama volvió a criticar la decisión israelí respecto de la ampliación de la colonización en territorios ocupados.

La iniciativa israelí de construir más colonias –anunciada justo cuando Biden llegaba a Israel para relanzar las tratativas de paz con los palestinos–, terminó por confirmar los motivos por los cuales Abbas desconfía de su interlocutor israelí, Bibi Netanyahu, y el porqué de la insistencia del palestino de que las negociaciones de paz sean indirectas.

Bar On, ex ministro del partido israelí Kadima, hoy en la oposición, dijo a Clarín que "una alternativa es más triste que la otra: o Netanyahu no tiene control sobre su gobierno y permite que saboteen sus intenciones, o Netanyahu tiene control sobre su gobierno y sabotea por propia voluntad los esfuerzos por logar un acuerdo de paz, atentando contra los intereses de Israel".

Netanyahu guardó silencio ayer, pero sus allegados intentaron trasmitir al amigo norteamericano ofendido que "no se trata de nada personal" en su contra, intentando reducir la importancia de la decisión "municipal". Sin embargo, los medios de comunicación israelíes lograron acceder a documentos que confirman los planes de construcción de decenas de miles de nuevas viviendas en zonas de la Jerusalén ocupada, al tiempo que prácticamente no se otorgan permisos de construcción a palestinos sobre sus propias tierras.

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