Lo afirma la prensa israelí. El líder de EE.UU. le pidió un compromiso por escrito.
El objetivo del encuentro, celebrado en la Casa Blanca, fue discutir las profundas diferencias que han surgido entre ambos países -una de las peores crisis de toda la historia bilateral- a partir de la decisión israelí de desoír el reclamo de Washington de que detenga la construcción de colonias judías en territorios palestinos ocupados. Estados Unidos busca relanzar el proceso de paz con los palestinos, pero se enfrenta con la intransigencia israelí. El último choque entre ambos gobiernos ocurrió durante la reciente estancia del vicepresidente Joe Biden en Israel, momento en el cual el gobierno de Netanyahu anunció la edificación de 1.600 viviendas más.
Según el Yediot, un Obama robustecido tras la reciente aprobación de su reforma sanitaria quiso vengarse de Netanyahu sometiéndolo a una "humillación", particularmente después de conocer que Israel había dado la luz verde definitiva unas horas antes a otras 20 viviendas en Jerusalén Este.
De acuerdo con ese diario, Obama exigió al premier israelí que se comprometa por escrito a poner en marcha nuevamente el proceso de paz en Cercano Oriente, interrumpido desde hace 15 meses. Apenas iniciada la entrevista en la Casa Blanca, Obama preguntó a su visitante qué gestos precisos estaba dispuesto a hacer para persuadir a los palestinos a que reanuden el diálogo. Obama no quedó satisfecho con las vagas respuestas de su interlocutor e insistió en exigir pasos concretos.
A las siete de la tarde, tras una hora y media de debate sin lograr acuerdos, Obama se levantó de la silla y dijo: "Me voy al a la residencial (de la Casa Blanca) a cenar con Michelle y las chicas". En vez de alargar el encuentro, el presidente sugirió a su anfitrión que se quedara en la Casa Blanca para consultar con sus asesores. "Estaré por aquí. Hazme saber si hay algo nuevo", espetó a Netanyahu, siempre según el relato del rotativo.
La Casa Blanca no permitió el acceso a los medios antes o después de la entrevista ni difundió fotos oficiales del encuentro, como marca el protocolo, lo que se interpreta como otra forma de humillar a su invitado. Netanyahu partió poco después a su país y la prensa lo recibió con titulares que hablaban del "fracaso" de su gestión en Washington.



Comentá la nota