En el día de ayer, un grupo de diez vecinos zarateños que habitan en la isla ingresaron, por tercera vez, un pedido de banca abierta para hacer pública su situación en torno a los violentos hechos delictivos que están padeciendo.
Es más, hay varias denuncias en la fiscalía local. “Nosotros no queremos perder nuestras tierras y no cederemos a los actos de agresión, destrozo e intimidación a la que estamos siendo sometidos. En este momento, y a raíz que se ha repetido la conducta de atropello y despojo con otras familias de la isla, hemos logrado recibir compañía de asistentes sociales que nos han indicado y conectado con abogados, asistencia municipal, ONGs que se dedican a proteger al isleño del despojo y a preservar el medio ambiente”, expresa una denuncia del pasado 23 de julio pasado.
“Recién ahora tenemos claridad en el reclamo que tenemos el derecho de iniciar y de aquellos que sin duda, tenemos el derecho de denunciar, sin más miedo. Sí, nuestras mujeres e hijos tienen miedo, sí, nos están acorralando en nuestras propias tierras”, agrega el denunciante.
Desalojos
“Las maniobras de despojo, incluye el precio vil y la cantidad de hectáreas que lograron que, en su necesidad e ignorancia, un padre cediera tres mil hectáreas que lograron en treinta mil pesos. ($ 10 por hectárea). Como nos han explicado, un simple visado municipal cuesta 40 pesos la hectárea. Solicito que la justicia, cite a todas las personas que sea necesario para esclarecer estos hechos, cuyas denuncias ya estamos con mi familia haciendo públicas”, agrega la denuncia.
“Los isleños somos gene sana en todo sentido, queremos seguir viviendo en el medio ambiente natural que nos pertenece y amamos de corazón. Estamos siendo desalojados de nuestras islas, en las cuales vivimos por varias generaciones por los siguientes motivos: empresas multinacionales, ganaderos, compra y ventas ilegales, bandas armadas que extorsionan, ocupas de otras localidades y todo tipo de delincuencias que nos empujan a vivir en asentamientos ilegales que nos enferman porque no pertenece a nuestro hábitat”, reza una planilla con decenas de firmas vecinos que entregaron a funcionarios municipales el año pasado. Aún hoy no tuvieron respuestas.
Narcotrafico
Está reconocido por la misma Fuerza Aérea que el narcotráfico en la zona del Delta del Paraná es “alarmante”. Según un informe oficial de la Fuerza Aérea Argentina confirmó el año pasado que el narcotráfico en esta zona representa una “situación alarmante”; y que además la provincia de Entre Ríos no es sólo un punto de entrada o de tránsito de droga al país, sino también de producción de “drogas pesadas”, como cocaína y derivados. Por lo tanto esta situación tiene un correlato trágico que es el incremento del consumo en forma notoria en todo el Litoral, el gran Rosario y el Conurbano de la provincia de Buenos Aires y la complejización de la problemática de las adicciones.
En el último tiempo, las denuncias crecieron a ritmo acelerado y lograron poner en alerta tanto a la Justicia como a los vecinos del lugar. Esta región del país se ha convertido en escenario narco o, al menos, en zona de tránsito de la droga, que desde allí es enviada a Uruguay, Buenos Aires, y, en muchos casos, llega hasta Europa.
La estrategia es mediamente sencilla y fácil de detectar; avionetas arrojan paquetes con marihuana y cocaína a los campos, que suelen estar atravesados por arroyos que se conectan luego con el Río Paraná hacia el Oeste, con el Paranacito o con el Río Uruguay más allá, hacia el Este. Desde allí son recogidos y trasladados en lancha o en auto hacia su destino final: los consumidores. Esta nueva metodología llevó a la Policía entrerriana y a especialistas, a hablar de una verdadera “ruta- narco”, que sirve como una vía alternativa para el narcotráfico a través de un mecanismo difícil de controlar ya que los arroyos forman una red infinita de “venas abiertas”; además porque, en parte, no hay radares que identifiquen el movimiento de las avionetas. El más cercano se encuentra ubicado en Paraná. Un caso emblemático es el de una familia propietaria de un campo de unas 600 hectáreas en la zona, que viven desde octubre una verdadera pesadilla, luego de encontrar varios paquetes de marihuana prensada en su campo, que fueron arrojados desde una pequeña avioneta. Luego de hacer la denuncia, no paran de recibir amenazas. Incluso, una noche fueron baleados por desconocidos que llegaron en lancha, y en varias oportunidades avionetas han sobrevolado el lugar. Esta misma situación hoy la viven isleños de Zárate. “Estamos tratando de unirnos por la inseguridad que existe, el narcotráfico es diario y nos amenazan porque nosotros vemos todo. Además, sufrimos el robo de viviendas, de botes y roturas de las herramientas de pesca en el marco de diferentes aprietes mafiosos de las mismas bandas de narcotraficantes. Es una zona liberada. No vemos Prefectura Naval, policía ni DPU. Entonces nos preguntamos, Zárate solamente es el continente. Hay un abandono social de parte de los funcionarios municipales y de la policía muy grande en las islas, en donde pasa de todo y nadie se entera. Muchos dicen entender el reclamo de los isleños, hasta hemos entregado notas al Concejo Deliberante, pero nadie hace nada. Todos nuestros proyectos han sido archivados”, reclamó un vecino.
Por último destacó que el incremento de los robos y los casos de inseguridad, incluyendo incendios de campos de manera intencional y cuatrerismo, es un tema común que padecen pobladores de toda la zona, de Ramallo, San Pedro, Baradero, Zárate y Campana. Por eso hoy siguen tratando de agruparse para dar a conocer esta compleja realidad que padecen a diario, más allá de la inacción del Estado y de legisladores que eligen mirar hacia otro lado.
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