La ola islamista que atraviesa el norte de África alcanzó a la liberal Marruecos, luego de que una agrupación islamista moderada, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), obtuviera la victoria en las elecciones parlamentarias. El PJD, hasta la fecha el principal partido de oposición y el segundo mayor en el Parlamento, obtuvo 80 de los 288 escaños.
El PJD probablemente forme una coalición de gobierno con partidos seculares tradicionales incluyendo a Istiqlal, el partido nacionalista del saliente primer ministro Abbas el Fassi, que resultó segundo en las elecciones. Si bien la victoria del PJD no es del agrado de los liberales marroquíes, no se espera que convierta al reino en algo parecido a un Estado fundamentalista.
El PJD ha bajado el tono de su retórica islamista para mostrar que su programa es muy parecido al de los partidos seculares, según los analistas. Estas elecciones fueron las primeras bajo la nueva Constitución aprobada por abrumadora mayoría en un referéndum en julio, introducido por el rey Mohamed VI, en parte para calmar los ánimos en el país en el medio de la primavera árabe.
La reforma cede algunos poderes reales al gobierno y al Parlamento, pero sigue dejándole amplios poderes al monarca, especialmente en temas de defensa y seguridad. Mohamed VI también sigue siendo el “comandante de los fieles”, es decir, el líder religioso de los marroquíes musulmanes.
Los manifestantes marroquíes de la primavera árabe rechazaron la reforma por considerarla insuficiente y llamaron a los ciudadanos a boicotear las elecciones. Así y todo, alrededor del 45% de los electores acudieron a las urnas –más que el 37% de 2007–, lo que indica que la reforma tuvo algo de apoyo popular.
Si bien a la monarquía marroquí no le gustan mucho los islamistas, la nueva Constitución no le dejará a Mohamed VI más opción que nombrar a un primer ministro del PJD si se confirma su mayoría en el Parlamento. La victoria del PJD, por otra parte, le dio credibilidad a la reforma constitucional y apoya la versión de que las elecciones estuvieron exentas de fraude, según los analistas. Los resultados de hoy son la segunda victoria para un partido islamista moderado en elecciones democráticas en el norte de África, después de que una serie de levantamientos derrocara a los gobernantes en Egipto, Libia y Túnez, donde el partido Ennahda ganó las elecciones el mes pasado.<
Comentá la nota