La Universidad pidió el 1 de junio de 2011 que se clausurara un pozo perforado por esa empresa en los terrenos en litigio. Ante la inacción recurrió a la Justicia, pero hasta ahora no tuvo suerte.
Mendoza tiene historias que se niegan a quedar en el pasado. Recurrentemente vuelven cada tanto. Una de ellas es el pleito judicial entre los Vila y la Universidad por terrenos que, según la denuncia hecha en la Justicia, los empresarios han usurpado a la casa de estudios hace años. Esa pelea aún no conoce final. Y siempre vuelve de una manera u otra a la consideración pública.
En este caso, la historia arranca a fines de 1989, cuando el entonces juez federal Alfredo Manuel Rodríguez hizo lugar a una acción de no innovar presentada por la UNCuyo, ordenando a Dalvian que se abstenga de "alterar la situación fáctica existente en los terrenos del Polígono de Tiro", hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, es decir, la titularidad de las 33 hectáreas que se extienden entre el campo de deportes universitario y barrio privado que comenzó a crecer en el pedemonte hace más de tres décadas.
El "Polígono de Tiro" ganó notoriedad el 2 de noviembre pasado, cuando Los Andes publicó que la construcción de un hipermercado que encaró Dalvian se estaba desarrollando en esos terrenos. Entonces, el amparo que firmó el ex juez Rodríguez sirvió para terciar en otras historias: la del hipermercado sobre avenida Champagnat y la del supuesto pozo clandestino que toca el destino de Irrigación.
Es que a principios de mayo de 2011, la Universidad se anotició de que Dalvian había perforado un pozo de 10 pulgadas sin autorización del organismo que regula el agua de riego en esos mismos terrenos alcanzados por el amparo judicial. Entonces, el 1 de junio del mismo año, la casa de estudios pidió a Irrigación que hiciera una inspección para constatar la existencia de ese pozo y, en caso de que se encontrara, fuera cegado, de acuerdo a lo dispuesto por aquella orden de no innovar que la Justicia Federal emitió en el ?89.
Cabe recordar que en junio del año pasado estaba al frente de Irrigación Eduardo Frigerio, el ex funcionario que debió renunciar a su cargo en diciembre pasado, acosado por reiteradas denuncias en su contra. Pero es el único funcionario que ya no está. Los que siguen ocupando sus escritorios son los consejeros representantes del Tunuyán superior Carlos Dávila, y del Tunuyán inferior Ricardo Scandura, así como también el funcionario que debería haber intervenido directamente en la inspección: el director de la Policía del Agua, Daniel Corral (ver aparte).
El tiempo pasó e Irrigación pareció hacer caso omiso a la presentación de la UNCuyo. Entonces, el 7 de setiembre, la Universidad insistió con la inspección bajo la forma de un recurso de pronto despacho. Nuevamente, el organismo pareció hacer caso omiso al pedido.
Para esta época, Frigerio ya estaba denunciado ante el Jury de Enjuiciamiento. Su futuro tambaleaba, y a los tumbos y con denuncias que lo salpicaban terminó renunciando el 12 de diciembre pasado.
Pero la UNCuyo era ajena a este destino y recaló en los tribunales federales otra vez. El 23 de diciembre, desde la secretaría del juez Walter Bento salió un oficio en el que se solicitaba a quien estuviera a cargo de Irrigación (el consejero Dávila) que informara si habían hecho la inspección, el resultado de la misma y, en caso de que no la hubieran hecho, los motivos por los cuales no se visitaron los terrenos para constatar la denuncia. Han pasado tres meses e Irrigación tampoco ha respondido.
El rector de la UNCuyo, Arturo Somoza, al ser consultado, indicó que están evaluando denunciar a los funcionarios que no han dado respuesta a los requerimientos planteados.
Esta denuncia llega a complicar el inicio de gestión de quien será el reemplazante de Frigerio al frente del organismo: José Luis Álvarez. El hasta ahora ministro de Agroindustria asumirá el miércoles próximo. Este diario se comunicó con voceros de Irrigación, pero no hubo respuestas a las consultas sobre el pozo.
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