Existe una constructora que desarrolla varios edificios en la ciudad de Mar del Plata, utilizando la modalidad de 120 cuotas para la financiacion total. Un comprador comenzó a notar que la obra se iba atrasando y al iniciar sus consultas halló una información "demoledora".
Sin embargo, algo inesperado ocurrió. Angel se dio cuenta que la obra transcurría su realización con mucho retraso. A raíz de esta precoupante deducción, se dirigió a consultar a la Municipalidad; en donde le dieron la inesperada informarón de que ese edificio tenía serias infracciones a distintas disposiciones municipales.
La situación derivó hacia la justicia. Allí, la última sentencia a cargo del juzgado de falta número 1 determinó que los últimos dos pisos del inmueble deben ser demolidos. Caso contrario, la constructora debe pagar una multa diaria de $700.
Ante la gravedad de esta definición y sin vísperas aún de solución; el problema se profundiza ya que los emprendedores de la construcción siguen vendiendo sus unidades al público con el anuncio de que para fines de 2010 se entregarán las unidades adquiridas. Teniendo en cuenta que cuando Angel compró su departamento le fijaron la entrega mediante contrato en el mes de diciembre del año pasado; la falta se agrava.
Debido a la sentencia del juzgado la obra quedó parada sin fecha de finalizacion. Según Ángel hay muchas otras personas afectadas que no tienen idea sobre lo que sucede en esta obra. El dinero invertido, después de las interminables vueltas que estas situaciones siempre generan, pudo volver a los bolsillos de Ángel. El tiempo y el fastidio, en cambio, ya lo perdió.
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