Por ahora es un equipo más y no supera la media. El propio entrenador Miguel Angel Russo, en el primer contacto con la prensa al momento de asumir, había manifestado que "el comienzo será duro".
¿Por qué cobra mayor relevancia la irregularidad de Central en este arranque de torneo de la B Nacional si en definitiva los de arriba no está tan lejos? Sencillamente porque en esta temporada a diferencia de la anterior no hay planteles de fuste como lo fueron River, Quilmes y el propio Instituto. Ahora la historia es otra. No hay ningún cuco ni adversario que se haya reforzado de una manera temible para los demás. Es una competencia donde la medianía y paridad engloba a los veinte equipos. A todos les cuesta ganar y ninguno logró todavía sacar una luz de ventaja sobre el resto.
En este contexto Central —por plantel, refuerzos, entrenador, además de historia y convocatoria— tendrá siempre el traje de candidato, aunque aún no hace la diferencia con el resto y hoy es un equipo más, que puede ganar bien como ocurrió ante Boca Unidos, Nueva Chicago y Atlético Tucumán, o bien perder por impericia propia como se dio ante Sarmiento de Junín, Banfield, Olimpo y Patronato. En estas cuatro caídas el rival le ganó con muy poquito y eso es lo más preocupante.
Así, en ocho fechas Central perdió la mitad de los partidos. Demasiado poco para un equipo con aspiraciones altas. El resto fueron tres victorias y el empate en cero con Huracán. Está claro que más allá de los números el canalla hasta acá rindió por debajo de las expectativas y el propio DT reconoció los "desniveles que tiene el equipo" como una de los principales falencias.
Desde afuera se intuye que Russo todavía está terminando de conocer al plantel con que cuenta, tanto a los jugadores más experimentados como a los pibes. Por eso todavía no tiene en la cabeza al once ideal y deberá seguir probando, moviendo y hasta, tal vez, revisando el dibujo táctico.
Central está cerca de todo y la ansiedad y el nerviosismo pueden convertirse en el peor enemigo. Es clave que el entrenador y los jugadores mantengan la compostura. Claro que el equipo tiene comenzar a entregar lo antes posible un perfil de confiabilidad que hasta ahora no tiene.
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