Nuevamente, la irracionalidad se hizo presente en las calles de Pehuajó, en este caso en la madrugada del lunes, según se señala en un informe oficial. En el mismo se da cuenta que sobre calle Labardén, donde la Municipalidad ha colocado tilos en las veredas del ferrocarril, autores ignorados, amparados en la sombras de la noche, destruyeron especies.
En total fueron 16 los árboles que sucumbieron ante esta actitud que no merece el menor análisis, muchos de ellos quebrados en el lugar, otros tirados sobre la vereda, pero lo cierto es que estos árboles, que con tutores se estaban desarrollando, ahora deberán ser repuestos.
Más allá del gasto que implica comprar nuevas especies y el trabajo posterior -algo que pagamos todos con nuestros aportes- está la incalificable actitud del daño por el daño mismo.
No es la primera vez que ocurre un hecho de esta naturaleza, lamentablemente, y siempre se abriga la esperanza de que sea el último, pero no fue así.
Quizá muchos deban entender todavía que hay cosas que son de todos, que las disfrutamos en comunidad y las pagamos de nuestro bolsillo. Lo de los tilos lo demuestra.
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