El ex convencional constituyente de 1990, Luis Iriarte, consideró oportuno que el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, convoque al gobernador, José Alperovich, a un diálogo que le sirva de catarsis.
El ex legislador le pidió a Villalba que, en ese eventual encuentro, insista en la importancia de la cultura del trabajo y de la remuneración digna: "es necesario hacer sentir la voz clara e inequívoca de la Iglesia en defensa de los que se ganan el pan con el sudor de su frente, y se condene severamente toda manifestación de clientelismo prebendario". "Tucumán tiene un gasto anual superior a los $ 100 millones por sueldos, aguinaldos y otros aportes a miles de empleados públicos de los tres poderes del Estado que no trabajan por la Ley 7.311 de octubre de 2003, que creó la insólita categoría de ’ñoquis legales’. Es vergonzoso e inadmisible", aseveró.


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