El IPALaR reiteró el principio fundamental de igualdad para el uso del agua de riego y fustigó a quienes, invocando leyes y resoluciones que en muchos casos no cumplen, se cobijan para esconder actitudes que muestran un particular apego a resolver sólo cuestiones personales y cerrar los ojos ante la realidad.
Dice esa nota que los errores cometidos conllevan "una falta de cortesía o elementales normas de urbanidad, y por eso sentimos que hay hacia nosotros (el consorcio) un desprecio o falta de respeto que toda institución merece". Se cita esta frase en particular porque la nota en cuestión sólo intenta esconder una situación anómala, de expreso beneficio hacia un usuario, que no solo tiene falta de cortesía para con los demás usuarios, sinó que además, con total impunidad y ante los ojos de los productores, derrocha el agua de tal forma que posee 288 horas de riego que implican un caudal de 50 litros por segundo contra un promedio de 48 horas de usuarios del mismo consorcio. Es más, con ello demuestra desprecio o falta de respeto a sus pares ya que ellos teniendo la quinta parte de horas de riego, producen mayor y mejor calidad de alimentos.
El IPALaR reitera a la población productiva, no tan solo de Olta, sino de la provincia, que en un estado de Emergencia Hídrica no está dispuesto a entregar agua a productores privilegiados que no son capaces de mostrar áreas sembradas en la misma magnitud que lo declarado.
Esta medida, y esta actitud del organismo no es solo de esta administración. Anteriores administraciones en situaciones similares actuaron de la misma forma.
La situación afecta las normas de urbanidad y convivencia y por ello con la intervención del Instituto Provincial del Agua se despiertan las críticas, infundadas por cierto. El organismo de aplicación del agua no sólo está respaldado por la Ley en su accionar sino además por las denuncias de los propios vecinos de los denunciantes.
Una nota presentada el 23 de enero señala al IPALaR que debe actuar, ya que el Consorcio de Riego por cuestiones de disponibilidad del recurso puso a disposición 79.300 metros cúbicos para una plantación que se debía abastecer del doble de esa cantidad para la producción que es real y comercializa. Más aún, finalmente solo le entregaron 43.200 metros cúbicos. En el mismo consorcio se adjudicó 288 horas de riego a un usuario que al no poder demostrar en que invierte o derrocha el agua, denuncia que pierde la producción por el corte de riego.
El IPALaR no entregará agua a quien no produce, tampoco la derrochará y mucho menos se inmiscuirá en las acciones de un consorcio, salvo que, como ya sucedió en otros casos, sean los propios productores los que denuncien situaciones como las señaladas.
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