Desde la institución pidieron que se cumpla con el convenio firmado en 2009.
El Gobierno encargó a través del IPALaR, a la Fundación Valle de Huaco la denominada Remediación Ambiental de la Laguna Azul. Para ello, suscribió un convenio el 25 de junio de 2009 por el cual la por entonces Secretaría del Agua se comprometía a entregar la suma de 167.000 pesos en cuotas mensuales de 16.700 pesos en concepto de asistencia financiera para llevar a cabo una tarea que comprendía desde el pago de la mano de obra hasta el mantenimiento de infraestructura y parque.
Sin embargo, todo convenio lleva consigo también una responsabilidad mutua y en el caso de la Fundación le correspondía rendir los fondos mensualmente para así percibir la siguiente cuota.
La cláusula tercera del convenio dice que “La supervisión y control del efectivo cumplimiento de los gastos”, estará a cargo “de profesionales o técnicos” de la Secretaría del Agua.
Las críticas vertidas carecen de fundamento. Ni el Gobierno dejó de cumplir, ni tuvo desidia al respecto. Simplemente, la Fundación no rindió los fondos que le fueron entregados, hizo caso omiso de las notas reclamando la rendición de los fondos, y por tanto, violó de plano el convenio suscripto oportunamente con el IPALaR.
Dicen el presidente y vicepresidente de la Fundación que “desde hace dos años, el Gobierno, más precisamente el APA (Administración Provincial del Agua), en la actualidad IPALaR (Instituto Provincial del Agua) a cargo de Germán Gracia, ha dejado de lado el proyecto de la Laguna Azul, cuando por ley le corresponde al Estado hacer esta remediación”.
Al suscribir el convenio quien se hace cargo del proyecto es la Fundación por lo que incumplió en sus tareas, al suscribir el convenio también acepta la responsabilidad de que se controle el destino de los fondos que se le otorgan y allí un nuevo incumplimiento. El Gobierno no dejó de lado el proyecto. En todo caso la Fundación no cumplió con la letra del convenio y por ello no puede realizar las tareas para los cuales se hizo responsable con la firma del titular de la fundación.
Dicen que “la Fundación ha logrado remediar y tratar el agua que había, y reforestar gran parte del predio, todo eso se logró con el gran apoyo del Gobierno, pero desde hace dos años a esta parte, hemos sufrido una especie de abandono en los aportes que nos entregaban para poder tener personal y equipo en funcionamiento”.
Al respecto, se concuerda en que hace dos años no se le entregan aportes. Es exactamente el tiempo que ha transcurrido desde el 31 de agosto de 2009 cuando una nota de Ricardo Yance, director general de Administración del organismo emplazó a la Fundación a regularizar su situación, y hacer la rendición correspondiente en un plazo de 48 horas.
Esas 48 horas se han convertido en dos años de espera por la rendición que nunca se concretó.
La Fundación no siguió el procedimiento de la letra del convenio. Efectuó rendiciones ante el Tribunal de Cuentas evitando deliberadamente el control del IPALaR sobre los gastos efectuados y puso al organismo en una situación de no cumplimiento ante ese mismo organismo. En definitiva, la Fundación debía rendir ante la por entonces Secretaría del Agua para que ésta controlara el destino de los fondos que entregaba. Y a su vez para efectuar la posterior rendición ante el Tribunal de Cuentas.
Desde el IPALaR se informó que pese a todos éstos inconvenientes entregó además de las sumas mencionadas un aporte de 40.000 pesos que la Fundación destinó a la solución de pagos a sus empleados, y que sigue de cerca el comportamiento de la denominada Laguna Azul.
Se aclaró desde el organismo que si la Fundación cumple con la letra de lo firmado oportunamente, no tiene mayores inconvenientes en suscribir un nuevo convenio, el que deberá ser respetado para que tenga continuidad en el tiempo.
Por todo lo expuesto, la Fundación del Valle de Huaco, tiene ante sí el incumplimiento del Convenio de Transferencia de Fondos de Fortalecimiento Operativo y además la responsabilidad de regularizar su situación ante el IPALaR.
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