La última lluvia importante se registró en febrero, cuando llovió dos días. Poca agua y días cálidos caracterizan este invierno marcado por la ausencia del Evento Niño.
En lo que va de este 2012 prácticamente no llovió. "Entre enero y marzo sólo precipitaron 64 milímetros de agua, cuando lo normal son 100 milímetros. Pero desde que comenzó el año hasta agosto llovió 82 milímetros siendo que debería haberse registrado una acumulación de 130 milímetros", explicó el climatólogo José Luis Stella del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) a El Sol Online, a partir de un valor estadístico que toma como referencia el comportamiento de las lluvias los últimos 30 años.
Si bien agosto se presentó con mucha nubosidad, no alcanzó para que cayera agua en forma intensa o, al menos, de manera importante, sólo precipitó 4 milímetros. Además, en los meses de mayo, junio y julio no cayó una sola gota sobre la provincia. Con esto se llega a la conclusión de que la última lluvia considerable fue en febrero, cuando se registraron 20 milímetros entre los días 15 y 16.
En enero precipitó la misma cantidad pero fue un solo día, alrededor del 24.
Respecto de este faltante de agua, el especialista destacó que "en la atmósfera, sobre el Pacífico, hubo un sistema de presión más alta y esa circulación hizo que tampoco se registraran nevadas, fundamentalmente en la Cordillera".
Pero además, esta no es puntualmente la época en la que se registra la mayor cantidad de lluvias, "en Mendoza precipita más en verano, hasta marzo, pero el problema radica en que el período estival pasado tampoco llovió", enfatizó Stella, que forma parte de la división Climatología del SMN, con sede en Buenos Aires.
El Evento Niño
Las causas de este particular invierno se traducen en que esta temporada no estuvo marcada por la presencia del llamado Efecto Niño.
Según explicó Stella, dicho Evento Niño aparece en invierno pero este año se va a registrar recién durante la primavera. "Se caracteriza por presentar cambios en la temperatura del agua de mar del Pacífico Ecuatorial, que desencadenan un calentamiento y desacople en la atmósfera, esa fase cálida genera la afección en algunas regiones, tales como Mendoza".
La falta de este fenómeno climatológico desencadenó un invierno seco, con escasas lluvias y temperaturas elevadas haciendo que los días terminaran siendo cálidos con máximas que se aproximaron, muchas veces, a los 20 grados.
Cabe aclarar que los cuatro invierno anteriores a este presentaron similares características en toda la región de Cuyo. Y en 2007 fue la última vez que las temperaturas reinantes caracterizaron un invierno muy frío con gran presencia de agua y de nieve.
Pero, los últimos años estuvieron marcados por la presencia de Eventos Niños muy débiles, y por mayor cantidad de Eventos Niñas lo cual provocó más lluvias. "En 2007 y 2008 hubo presencia del último Efecto por lo que esos años hubo mayor registro de lluvias, al igual que en 2010, pero en 2011 el fenómeno del Niño que hubo provocó la resequedad que reinó", enfatizó el climatólogo.
Un verano no muy alentador
Este invierno se presentó prácticamente de la misma manera en toda la Argentina. Fue inestable y variable en todas las provincias, "ningún mes coincidió con los otros de inviernos anteriores, y no debería ser así", analizó el profesional.
La diferencia, no obstante, la marcó julio porque fue cuando hubo temperaturas más bajas, no sólo en Mendoza, también en el resto del país. Es decir, que "las máximas fueron normales".
En cuanto a agosto, hubo permanentes cambios en la circulación lo cual provocó que este mes "se presentara como muy particular. Así, las temperaturas máximas en Mendoza estuvieron por debajo de lo normal en muchos casos y hubo mayor nubosidad", dijo Stella, quien aclaró que una temperatura normal del mes ronda los 18,5 grados.
Y si bien todos estos factores y características invernales no condicionan el verano, cabe destacar que no se advierten todavía buenas perspectivas para los meses más calurosos. Es que según advirtió Stella, "puede haber hasta un 60 por ciento de probabilidades de que llueva menos de lo normal".
Los análisis determinan que con el Efecto Niño sobre los meses de verano llueve más, pero sobre el Litoral.
Respecto de cómo se presentará la primavera, el especialista adelantó que la temperatura será más cálida hacia el Norte de la provincia y no descartó que durante el verano el calor sea un poco más intenso de lo normal.
*En la figura se observa que durante el mes de julio las anomalías de la TSM (Temperatura Superficial del Mar) en el océano Pacífico ecuatorial central, en general, no se mostraron grandes cambios respecto del mes anterior.
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