Teherán exigió a Estados Unidos que divulgue las pruebas que respaldan sus acusaciones. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, anunció que había trasladado el asunto al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
La postura de Rusia podría ser clave en caso de que la polémica se dirima finalmente en el Consejo de Seguridad. El gobierno ruso es, en cierta medida, un aliado de Irán en la escena internacional y su peso está dado por su derecho a veto en el principal órgano de toma decisiones en la ONU. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, esquivó toda posibilidad de referirse al tema argumentando que su país todavía no cuenta con las pruebas suficientes para realizar un juicio al respecto. En este sentido, Lavrov anunció que está a la espera de que los expertos expliquen la situación. “No vamos a decir nada hasta entonces”, afirmó el ministro, en declaraciones recogidas por la agencia Interfax.
Mientras el presidente Obama ya amenazó con que actuará contra el régimen de Ahmadinejad, gobernantes y funcionarios del país persa rechazaron tajantemente, una vez más, la participación de iraníes en el plan denunciado por Washington la semana pasada, al que describieron como un intento de Estados Unidos de desviar la atención de sus problemas económicos y de sus fracasos en política exterior, sobre todo en Medio Oriente.
Irán, que no mantiene relaciones diplomáticas con Estados Unidos, envió una carta a las autoridades norteamericanas, a través de la Embajada de Suiza en Teherán, para solicitarle información sobre el único detenido por la denuncia norteamericana. “Manssor Arbabsiar tiene doble nacionalidad, iraní y estadounidense, por lo que debe contar con sus derechos consulares y cualquier retraso en proporcionárselos va en contra del derecho internacional”, señaló el Ministerio de Exteriores de Irán en un comunicado. En la mira de Estados Unidos, el principal sospechoso es Arbabsiar, un iraní vendedor de autos usados que vivía en Texas y que se naturalizó norteamericano.
Según Washington, Arbabsiar, de 56 años, intentó contactarse con un cartel de la droga de México para asesinar al embajador saudita en la capital estadounidense, Adel al-Jubeir. Su contacto en el cartel resultó ser un informante del FBI, quien dio el alerta. Esta teoría defendida por Estados Unidos ha sido criticada por propios y extraños. Desde Suiza, el presidente del Parlamento iraní dijo que las acusaciones de Washington son infantiles e insultantes. “El asunto y el complot son tan ingenuos que no precisa ninguna meditación en absoluto”, dijo Ali Larijani, según la agencia de noticias Europa Press.
Mientras Washington anunciaba que promoverá un mayor aislamiento de Teherán, el líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, advirtió a Estados Unidos y Arabia Saudita que “cualquier acción
inapropiada, sea política o de seguridad, enfrentará una respuesta decidida del pueblo iraní”. Dianne Feinstein, presidenta de la Comisión de Inteligencia del Senado norteamericano, dijo tras la advertencia del ayatolá que su país y un Irán “cada vez más agresivo” iban “rumbo a una colisión”.



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