Se realizaron 10 allanamientos en Centenario, Neuquén, la zona oeste del Gran Buenos Aires y en La Pampa. Hay nueve detenidos y se secuestraron al menos 20 kilos de cocaína y 38 de marihuana.
Dos efectivos de la Dirección de Investigaciones (DDI) de Buenos Aires estarían siendo investigados. La sospecha también recaería sobre un policía de La Pampa y al menos tres de Neuquén. Uno trabajaría en la U11, otro en una dependencia de la capital y el restante sería un suboficial que reside en un domicilio de Centenario, allanado por personal del Departamento Toxicomanías en el marco de la causa. Oficialmente, la información no pudo ser confirmada.
El despliegue policial fue conducido por efectivos de Departamento Toxicomanías de Neuquén, bajo la órbita del Juzgado Federal Nº 2, a cargo de Gustavo Villanueva. Personal de Prefectura en Buenos Aires y de la Policía Federal en La Pampa también prestaron su colaboración.
Diez habrían sido los allanamientos concretados durante la madrugada de ayer y nueve los detenidos. Dos procedimientos fueron en Centenario, igual cantidad en localidades de la zona oeste del Gran Buenos Aires, también en La Pampa y en barrios de la capital neuquina como Alta Barda y Parque Industrial.
La Policía, además, desplegó sus fuerzas en el Oeste neuquino y en un domicilio de la calle Tierra del Fuego al 1.000. En esa vivienda fue sorprendido lo que en el negocio de la droga se conoce como “mula”. Los efectivos llegaron a tiempo para frustrar la transacción.
La droga incautada, a valores de hoy en el mercado clandestino, rondaría el millón de pesos. En medio del hermetismo que cundió ayer en el ámbito policial y judicial, fuentes responsables confirmaron que la cantidad de cocaína secuestrada rondaría los 20 kilos.
El grueso de la droga habría sido hallado en Centenario. También se incautaron unos 38 kilos de marihuana, numerosos teléfonos celulares y una suma considerable de dinero que orillaría el medio millón de pesos, se presume que podría ser resultado de la comercialización de estupefacientes. Sin contar aún con el detalle, se estima que en esta ciudad fueron secuestrados unos 150 mil, y otros 300.000 en el Gran Buenos Aires, cuando la Policía neuquina allanó una casa quinta, aparentemente propiedad del cabecilla de la banda.
El botín secuestrado también incluiría armas de fuego y documentación que sería relevante para la causa, por ahora bajo secreto de sumario.
La investigación se inició a fines de enero en el barrio Villa Ceferino, donde distintos grupos conocidos en el ambiente delictivo se disputan el terreno por el negocio de las armas y la droga. Conforme avanzaron las averiguaciones policiales y judiciales, luego se pudo establecer conexiones con otras provincias.
Enlaces
La red que desplegaba la organización para operar tendría su epicentro en Buenos Aires y nada tiene que ver con la causa “Nacimiento” que vincula a la familia Montecino. “Es otra línea”, aclararon distintas fuentes consultadas por este diario.
La droga habría llegado del Paraguay, a manos de quien se sospecha sería el líder de la organización delictiva. En su presunto rol de proveedor, el hombre, de Buenos Aires, tendría conexión con otro sujeto con antecedentes delictivos, que llamativamente participaría en el negocio desde una cárcel de Santa Rosa, La Pampa, donde ya estaría cumpliendo una condena por tráfico de estupefacientes. (Ver recuadro)
Así, desde el encierro, se las habría ingeniado con al menos un celular para hacer los contactos con otros sospechosos en la región. Sería el nexo para distribuir en la zona, una pieza central en el engranaje. Al allanar su celda, se secuestró material de vital importancia para la causa sobre cuentas y encargos que precisaba en una lista. “Es un viejo cliente”, ironizó una fuente de máxima confianza, habida cuenta del prontuario que carga.
Aún privado de su libertad, desde la penitenciaría el hombre habría establecido conexiones con un abanico de localidades, entre las que se cuentan Catriel, Centenario, Neuquén, Bariloche y San Martín de los Andes. Por eso no se descartan nuevas diligencias.
Uno de los enlaces más cercanos lo tendría en Centenario, en un taller de chapa y pintura ubicado en las inmediaciones de la calle Salvador al 300. Aparentemente, el lugar se utilizaba como “fachada” para tener la droga. Un mecánico apodado “Moni” terminó siendo detenido. Sería hermano del preso involucrado.
El otro allanamiento fue realizado en la calle Chacabuco, en el barrio Hidronor del Casco Viejo. La información trascendió de fuentes que pidieron reserva.
Dentro de la Policía existía una suerte de “cortina” ante la sospecha de que se pueda “filtrar información sensible” a los intereses de la causa.
Comentá la nota