Vuelven a encenderse las luces de alerta ante posibles casos de hantavirus en la Región. En las próximas horas se conocerán los resultados de un estudio que permitirá determinar el origen de la dolencia que mantiene internada en el San Martín -con síntomas asimilables a los de la temida enfermedad que trasmiten los roedores- a una joven ensenadense.
Hace quince días, el mal que tiene como principal vector al ratón "colilargo" se cobró la vida de Vanesa Pereyra, una ensenadense de 33 años, madre de dos hijos, que había pasado la Nochebuena en una casa de Punta Indio. Pereyra ingresó el primer día del año a la guardia del Hospital Rossi con lo que parecía un cuadro gripal severo; a las pocas horas su estado se agravó, y murió dos días después como consecuencia de una insuficiencia respiratoria.
Los profesionales del Rossi indagaron acerca de las actividades de la joven durante las jornadas previas a la internación, y atando cabos coincidieron en que su visita a Punta Indio pudo ser el disparador del cuadro fatal. La noche de Navidad, el incesante repiquetear de las patas de los ratones en el techo de la vivienda convenció a la familia de dormir en su auto; pero para Vanesa ya era tarde.
En el área Programática del Rossi, se consideró que la exposición de la familia de Ensenada a "una población de roedores muy alta" fue "tremenda; en la casa yacían incluso restos de ratones".
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