La investigación iniciada a raíz del sangriento episodio ocurrido en la madrugada del sábado en la zona sur de la Capital, todavía se encuentra abierta, dado que se cree que en el crimen de Ezequiel Isac Cengel (22) se encuentran involucradas más personas.
Sin embargo, hasta la etapa instructiva arribada sólo un adolescente está sindicado como el responsable de cometer el crimen. El sospechoso quedó alojado en la comisaría de Santa Rosa a disposición del juez de Menores en feria, Fabricio Gershani, quien encabeza la investigación del hecho que se trabaja bajo secreto de sumario.
De acuerdo con los datos proporcionados por fuentes judiciales, en la investigación inicial del hecho llevada a cabo por el fiscal Marcelo Sago, se logró determinar que el responsable de asestar la puñalada que puso fin a la vida de Cengel sería un chico de 16 con quien mantuvo un enfrentamiento durante una fiesta que compartieron en la casa de la familia Calderón en el barro 105 viviendas. Por tal motivo, el menor fue arrestado, quedando sindicado como el único sospechoso de cometer el asesinato.
No obstante, fuentes confiables informaron que se manejan otras hipótesis y entre una de ellas, cabe la posibilidad de que en el asesinato del muchacho Cengel, ocurrido en la madrugada del sábado, haya participado más de una persona. Sin embargo, el caso es trabajado bajo absoluto hermetismo, ya que por disposición del juez en feria a cargo, se dispuso el secreto de sumario, dada la complejidad de la investigación y la gravedad del hecho en sí.
Relaciones familiares
Ezequiel Cengel está vinculado, por parte de su madre, Miriam Figueroa, con una tradicional familia catamarqueña. Su bisabuelo, Julio Figueroa, fue senador nacional y vicegobernador. Su abuelo, del mismo nombre, fue un conocido traumatólogo, fundador del Instituto Médico Privado.
Era sobrino político del empresario Edgardo Filippín, y del arquitecto Fernando Molina.
El padre es oriundo de Turquía, y vive actualmente allí.
El padrastro es el abogado Córdoba, ex funcionario del área de Inspección Laboral de la provincia.
Tensión en la zona sur tras el crimen
Después de la muerte de Ezequiel Cengel, un grupo de amigos organizó una movilización exigiendo justicia por su violenta partida. Una de las protestas se apostó en el frente de la vivienda, donde fue encontrado ya sin vida el muchacho, ultimado de varias puñaladas.
Fuentes consultadas indicaron que en el lugar se instauró una batahola, a medida que más personas se aglomeraban al frente de la vivienda de la familia Calderón, el último lugar en el que fue visto con vida el joven de 22 años asesinado. Pasadas las doce de la noche, la morada comenzó a ser apedreada. Móviles de la comisaría novena se presentaron en el lugar, y uno de ellos fue alcanzado por los proyectiles que se cobraban más fuerza.
Poco después, el grupo de jóvenes se encaminó hasta la comisaría novena, en donde extendieron la violencia bajo la misma modalidad.
El comisario Diz de la dependencia policial salió a tratar de calmar los ánimos exaltados de los jóvenes que encabezaron la protesta, hasta que finalmente se disiparon, aparentemente tranquilizados por la intervención del numerario.
A través de las redes sociales, se tomó conocimiento de que una nueva marcha se desarrollaría durante la tarde, partiendo desde la plaza del Barrio Jesús de Nazareth, hasta la vivienda del fatal desenlace. En base a este dato, una periodista y un fotógrafo del Diario El Esquiú.com, fueron enviados al lugar para dialogar con los jóvenes y lograr más detalles sobre el episodio, incluso para conocer datos sobre la personalidad del joven fallecido. Primero llegaron a la propiedad mencionada, pero personas que nunca dieron la cara lanzaron una lluvia de piedras que por poco impacta en la periodista y en el móvil que los había acercado hasta el lugar. Ante semejante recibimiento, decidieron trasladarse hasta el lugar desde donde partiría la marcha, pero la hostilidad fue similar. Allí también un grupo de adolescentes reaccionó violentamente cuando el fotógrafo sacó la cámara y nuestra periodista se acercaba con la intención de entrevistar a los jóvenes.
Mientras unos pocos convencían a los agresores, el resto se acoplaba a las violentas reacciones, armados con piedras e insultando a los trabajadores de prensa que sólo intentaban realizar su trabajo.
Temen reacciones
Debido al incidente, los periodistas de este medio no lograron cubrir la movilización, pero fuentes policiales indicaron que pasadas las 17, se iniciaron nuevos desmanes en la comisaría, después de que uno de los amigos del joven fallecido divisara a dos jóvenes de la familia Calderón por inmediaciones, y debieran refugiarse en el destacamento.
Además, indicaron que los vecinos que no están ligados al conflicto solicitaron más seguridad porque temen las cruces entre ambos grupos.

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