Investigan llamados telefónicos y surge una hipótesis firme del atentado a Sarquiz

La policía realizó un entrecruzamiento de conversaciones en los celulares de toda la familia. Ahora se trabaja en la hipótesis de una presunta deuda de 3 millones de pesos contraída por el empresario.
Publicado el 07/04/2012 - Expertos de la Policía de la Provincia trabajan con el entrecruzamiento de llamadas de los aparatos celulares de la familia del empresario Gustavo Sarquiz, quien el jueves pasado a las 4.15 sufrió el segundo atentado en cinco meses con un artefacto explosivo en su casa de Avellaneda 262 del barrio Centro. El objetivo es lograr identificar de dónde partieron las amenazas hacia la hermana y el padre del damnificado, luego de que se produjera la detonación, e identificar a quienes colocaron los explosivos.

Asimismo, durante las averiguaciones policiales surgió una línea de investigación que apunta hacia una presunta deuda de unos $ 3.000.000 que Sarquiz -quien explota una estación de servicios en Belgrano casi Pedro León Gallo, entre otros emprendimientos- tendría con un empresario supermercadista.

En la denuncia realizada en la Seccional Primera, el damnificado habría expuesto que el atentado podría tener relación con una deuda que contrajo él y un particular con otra persona, aunque habría sostenido que él ya abonó su parte. Sin embargo, no habría denunciado quién era el prestamista ni el monto de la operación.

En este sentido, los investigadores cuentan con pocos datos suministrados por la víctima, aunque están dispuestos a llegar saber cuál es el motivo de la agresión y a los autores, revelaron fuentes ligadas con la investigación de la causa.

No es la primera vez que la familia Sarquiz es atacada.

Además de los dos artefactos explosivos en la casa de Gustavo Sarquiz, a su padre, Miguel Sarquiz, lo golpearon brutalmente tres encapuchados a fines de enero de 2010 en su casa de La Banda, donde además realizaron un disparo de advertencia.

Por otra parte, Miguel Sarquiz fue detenido por Gendarmería, luego de que se desbaratara una banda que traficaba cigarrillos paraguayos en una avioneta que descendió en un campo del empresario de la construcción. Sin embargo, luego fue liberado por falta de mérito, ya que alegó que la propiedad estaba a la venta y que no era explotada, por lo que no sabía lo que ocurría en el predio.

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