Salud fue a la justicia pidiendo que se investigue la prescripción de un medicamento de 50.000 pesos que está firmada por un médico inexistente. Negó que la niña haya sido operada de un tumor y que contrajera otro.
Altas fuentes de Salud confirmaron que hubo dos presentaciones, una ante el juez de la Familia y el Menor, Marcos Aguerrido, y otra ante una fiscalía, aunque no aclararon si se trató de una fiscalía penal o de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas. La preocupación por el descubrimiento de la supuesta maniobra defraudatoria fue tal que el propio ministro Mario González y el subsecretario Carlos Delgado habrían resuelto viajar en forma inmediata a Buenos Aires para contactarse personalmente con autoridades del Hospital General de Niños "Ricardo Gutiérrez".
Los familiares de la menor, que organizaron un festival benéfico con entrada paga, contaron que la niña fue operada hace tres años, en Capital Federal, de un tumor en el cerebelo y que a partir de ese momento sufre "hidrocefalia con presión intercraneana". La hidrocefalia provoca la acumulación excesiva de líquido en el cerebro. Por ello, aseguraron estuvo internada tres meses en el Gutiérrez.
Las fuentes oficiales negaron que esa primera intervención haya sido de un tumor en el cerebelo, sino que hablaron de la extirpación de un "quiste dermoide de fosa posterior", que es un saco habitualmente con características benignas.
La mamá también contó que como secuela de la operación ahora su hija padece epilepsia y problemas en la vista y en la audición, por lo que debe estar medicamentada en forma permanente, y que recientemente se le detectó un tumor maligno del que no puede ser operada. Por eso salió a pedirle ayuda económica a la comunidad para solventar los gastos de alojamiento, comida y estadía en Buenos Aires.
Sin embargo, después de consultar en el Gutiérrez, la Casa de La Pampa le envió un informe a Salud desmintiendo que la pequeña padeciera un cáncer. Este diagnóstico fue descartado por Santiago Portillo Medina, el neurocirujano que atendió el postoperatorio del quiste en 2009, y por los sucesivos estudios realizados, entre 2010 y 2012, tanto en Buenos Aires como en Santa Rosa (tomografías computadas, resonancias magnéticas y electroencefalogramas). También se descartó que estuviera bajo tratamiento oncológico y que sufriera epilepsia.
Otro médico del servicio de neurología del Gutiérrez, Anselmo Mazzola, afirmó que no se le está realizando "ningún tratamiento oncológico a nivel neurológico" y que la niña ha llegado a la consulta "polimedicada o con altas dosis de anticonvulsivantes, indicadas según la madre, en La Pampa".
¿Médico falso?
Con relación a los problemas de visión y audición, los voceros de Salud los descartaron. Manifestaron que el año pasado se le efectuó una audiometría en el hospital Lucio Molas y que "no se registró ninguna patología". Desde el círculo familiar, además, se requirió un medicamento para el tratamiento del presunto cáncer, que los médicos desecharon a través de cinco tomografías realizadas en el Molas y de una última, practicada el 2 de julio en el Gutiérrez.
Pero la alarma final sonó en Salud con una receta fechada el 20 de agosto y rubricada por Ariel Candetti, presunto médico del servicio de Neurología del Gutiérrez. En esa prescripción se diagnosticó "astrocitoma recurrente" (un tumor en el sistema nervioso central) y se indicó confusamente el tratamiento que debe seguir la menor y las dosis que se le debía suministrar de un medicamento que "está mal escrito y que cuesta alrededor de 50.000 pesos", dijeron las fuentes oficiales.
El relevamiento de la Casa de La Pampa concluyó que en el hospital porteño no trabaja ningún médico de apellido Candetti. Ni en Neurología, ni en otros servicios, ni en la guardia, acotaron los voceros de Salud. Por eso, con esos indicios en la mano, fueron ayer a la justicia.
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