De cómo una investigación pasó a ser investigada

De cómo una investigación pasó a ser investigada
Rebak pidió la licencia el 21 de junio y le fue otorgada a través de la Resolución 38/2012. Por entonces, la causa ya había girado del tráfico de drogas a los turbios agronegocios. Carta de Juez al Consejo de la Magistratura.
“Ésta es una de las cinco causas más importantes que se sustancian en Córdoba, sino la más importante; no podemos estar dando esta imagen a nivel nacional”, dijo ayer en una conversación informal con LA MAÑANA un elevado representante de la Justicia Federal en la Provincia.

El alto cargo aludía a la investigación por una evasión fiscal de unos $ 170 millones que se sustancia en Villa María, y en cuyo marco ya hay trece personas detenidas, entre ellas algunas con notables conexiones políticas.

El pesado expediente entró en un cono de sombras el fin de semana último, a raíz de la determinación del magistrado actuante Roque Ramón Rebak de “compensar feria” e irse un mes de vacaciones a Europa. No sólo eso, sino que como sustituto dejó a Raúl Camandone, un abogado de reconocida participación en el radicalismo, siendo que uno de los imputados es Luis Fernando Farías, quien fue ministro de Agricultura de la segunda gestión de Eduardo Angeloz (estaba prófugo y al alejarse Rebak se presentó espontáneamente de la mano de su nuevo defensor, el ex legislador radical de aquellos tiempos Luis Caronni, conocido además del mismo Camandone).

Este medio pudo saber que Rebak presentó el pedido de licencia el 21 de junio, cuando la causa iniciada por una cuestión de drogas ya había derivado hacia agronegocios por unos $ 1.700 millones, de los cuales $ 1.000 millones se habría cerrado en negro, con la consiguiente evasión fiscal de aproximadamente $ 170 millones. La licencia le fue concedida por la Cámara Federal cinco días más tarde, el 26 de junio, a través de la Resolución 38/2012 que lleva la firma de Ignacio Vélez Funes, puesto que el presidente Luis Roberto Rueda se hallaba de baja por cuestiones médicas.

En el mismo escrito se aceptaban los sustitutos elegidos por Rebak: el abogado Raúl Camandone (por diez días) y su secretario en el Juzgado, Eduardo Caeiro (por los 20 días restantes de la licencia).

¿Cómo hizo Rebak para anteponer justamente a Camandone en una lista en la que figuraban reconocidos abogados del fuero villamariense como Diego Sobrino, Edgar Bernaus, Julio Nóbrega y el propio Caeiro, entre otros? “Es que la elección sigue siendo discrecional, puesto que la ley nacional que lo impediría no está reglamentada”, se explicó ayer a un periodista de este medio desde ámbitos de la Justicia.

Lo cierto es que Camandone asumió el lunes de esta semana, se hizo tiempo para leer el abultado expediente que incluye meses de investigación previa, grabaciones telefónicas, casi veinte allanamientos realizados en cuatro localidades cordobesas, en el porteño Puerto Madero y en el norte del Conurbano bonaerense. Y no sólo eso, sino que el miércoles ya le tomó declaración a los trece detenidos (hay además dos prófugos) y se aprestaba al cierre de esta edición para decidir sobre si concederá libertades, algo que Rebak consideró en autos de manera negativa por posibilidades de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Le quedan apenas cinco días para actuar y todas las miradas hacen blanco en él.

El conjuez habría dicho en su entorno que no le importa lo que digan los medios. A nosotros sí nos importa lo que él diga a través de su resolución en el marco de esta megacausa que, como se dice al comienzo, puede que sea la más importante de las que se sustancian en territorio cordobés.

También importa en Buenos Aires, más precisamente en el Consejo de la Magistratura, donde el tema se instaló el martes. Ayer abonó el interés de los miembros del cuerpo una carta del senador nacional por Córdoba Luis Juez, quien pidió al organismo que vele por las transparencia en la megacausa.

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