Inversiones muy bajas en infraestructura

Cutral Co-Plaza Huincul > Tras la expropiación del 51% de las acciones de Repsol en YPF se desencadenó una serie de denuncias que sirvieron de argumento para la medida. En principio se relacionaron con el desabastecimiento de combustibles, la falta de exploración de áreas, la estrepitosa caída de la producción y reservas y el envío de divisas hacia otros países.
Pero también se hizo hincapié en investigar a fondo qué daño ambiental dejó YPF al estar en manos de Repsol. El Informe Mosconi, elaborado durante la intervención de Julio de Vido, es claro en cuanto a la evolución del daño ambiental provocado por la empresa, esencialmente desde 2008 en adelante.

El análisis del índice de frecuencia de derrames “cuya evolución se lleva desde el año 2006, evidencia hasta 2008 una tendencia decreciente. A partir de 2009 se produce un incremento significativo en la cantidad de derrames, finalizando 2010 y 2011 con más de 4.500 derrames, constituyendo un aporte relevante al aumento de volúmenes de suelo con hidrocarburo en los repositorios”, dice el informe.

Pero además se evalúa que la mayoría de esos derrames (más del 65%) se debe a la corrosión, lo que se vincula con la falta de inversión en oleoductos. Según la información que posee la propia YPF, se comprometieron casi 80 millones de dólares en los últimos 5 años pero se ejecutaron menos de 30 millones.

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