Son los superficiales y faltan los que están bajo tierra. Con este informe cruzarán los datos con la ubicación de los proyectos mineros para saber si corren peligro.
El inventario de todos los glaciares de la provincia -en ninguna de las otras provincia mineras se ha hecho- es el alma del proyecto de ley girado por el Poder Ejecutivo local a la Legislatura el 4 de julio último y es clave para determinar si los proyectos mineros en marcha o los que están en la agenda, tienen el "vía libre" para seguir operando o si en algunos casos hay que barajar y dar de nuevo, y replantearse las áreas que se van a explotar. La necesidad de que la provincia encare un inventario propio nació luego de que el proyecto de Ley Nacional de Protección de Glaciares proponía al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) -dependiente del CONICET- como único ente con capacidad para realizarlo, cuestión que derivó en críticas locales que tildaron la medida como carente de federalismo.
La fase de mapeo de hielo descubierto está completa en lo que se refiere a cuerpos de hielo de más de una hectárea: los primeros datos arrojaron que San Juan posee una superficie mínima de 30.000 Ha. de glaciares superficiales -son masas de hielo visibles-, distribuido en unos 1227 glaciares descubiertos superiores a una hectárea, aunque se identificaron 1780 cuerpos de hielo descubierto, según consta en el informe al cual pudo acceder DIARIO DE CUYO, donde se relevaron hasta el momento las zonas de Río Calingasta, Cerro Mercedario, Río Calingasta-Río Turquesa (Co. Mercedario inferior), el Nevado de Colanguil, el lugar conocido como Cordillera de la Totora, Laguna Blanca -es una laguna proglacial-, Glaciar de Agua Negra -uno de los más grandes que tiene la provincia-, Glaciar El Potro y aledaños.
Dicen los especialistas que el trabajo más complejo y que llevará más tiempo está recién por venir, porque hasta el momento se relevó las masas glaciares superficiales y la tarea que aun falta prevé censar los denominados glaciares de roca, que son aquellos que están cubiertos por sedimentos y los hacen prácticamente imperceptibles a la vista del hombre. "No tengo dudas que será muy trabajoso para nosotros y lento determinar cuántos glaciares están cubiertos, por eso acá es cuando utilizamos técnicas de interpretación, porque hay rasgos superficiales que a nosotros nos dan claves para saber que está debajo de nuestros pies, pero queda claro que nos llevará más tiempo y la precisión se hace dificultosa al momento que relevamos algo que no podemos ver", explicó Milana.
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