El teatro independiente cuenta con una enorme tradición que arranca con los grupos filodramáticos de comienzos del Siglo XX hasta hoy. Su importante crecimiento ha dejado a los trabajadores del teatro sosteniendo con su único esfuerzo el desarrollo de un arte que hace a la resistencia, libre expresión e identidad de un pueblo.
TEAZUL (Teatristas Azuleños), conformada por delegados de los grupos locales de La Criba, Equipo Delta y La Fridas, asumieron el compromiso ante la Región Sierras y Atlántico Sur del CPTI (Consejo Provincial de Teatro Independiente) de organizar el Primer Encuentro de la Subregión Norte.
El objetivo del mismo era seleccionar dos trabajos que representen esta subregión ante el Encuentro Regional que tendrá lugar en Ayacucho los próximos 9 y 10 de marzo.
Cumplida esta meta y quedando seleccionado un grupo de Olavarría y otro de Azul que por primera vez serán partícipes seleccionados en forma orgánica por un jurado, también de la región, conformado por teatristas de Tandil, Necochea y Tres Arroyos, deja un saldo extra sumamente positivo.
Los cinco trabajos que integraron la muestra y que se presentaron en los espacios de “La Criba” y “La Salita” ya se habían visto en nuestra ciudad. Sin embargo, y pese a las altas temperaturas del fin de semana pasado, la gente de teatro y el público azuleño respaldaron con su presencia todas las funciones generando una interesante movida teatral que se constituyó en una interesantísima alternativa cultural.
Indudablemente, mucho resta por hacer para promocionar al artista lugareño, siempre menoscabado en su condición de vecino conocido, pero esta inusual concentración teatral de dos jornadas para ver el teatro más nuestro, con sus virtudes y defectos, sirven para señalar el camino de una acción concreta que tiende a incentivar la continuidad del trabajo lo que conlleva de por sí su desarrollo y perfeccionamiento.
TEAZUL entendió con responsabilidad y generosidad que debían responder a estímulos participativos y representativos en pos de contribuir a las políticas destinadas al sector que si bien distan mucho de un ideal son perfectibles en el accionar continuo. También consideró que había que acercar la propuesta al público, parte fundamental del hecho teatral, para que la gente acceda a los bienes culturales que el propio pueblo genera.
El teatro se concreta como un acto vital de comunicación humana, de diálogo, de aporte formativo y también como necesario divertimento incluyendo una noción social moderna de “Derecho a la Cultura” que contrasta con un perimido concepto de cultura-privilegio.
Además, el teatro se opone a la amenaza permanente de las actividades solitarias, promovidas por las nuevas tecnologías (televisión, internet…) que sumerge al ser humano en el aislamiento, donde la delincuencia y las conductas adictivas realizan su tarea más perversa.
El teatro trae luz a una ciudad. Ante esa luz, los fenómenos oscuros de la soledad se dispersan. La comunidad vuelve a salir, a reflexionar, intercambiar opiniones con sus pares, decir sus verdades y movilizar. De ahí, todas las contribuciones de una sociedad para promover la actividad teatral, valen el esfuerzo
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