Inundaciones y sequías castigan a siete estados de Brasil

Inundaciones y sequías castigan a siete estados de Brasil
La lluvia no da tregua a los paulistanos. El clima húmedo e inestable eriza, literalmente, el cabello y deja los nervios a flor de piel.

Pero lo que angustia, en esta ciudad que exhibe un parque automotriz de 7 millones de vehículos (sin contar los que entran a diario), son las inundaciones diarias de barrios enteros, dentro del municipio y en las urbes aledañas. Junto con San Pablo hay otros tres populosos estados anegados: Minas Gerais, Río de Janeiro y Espírito Santo. Un real contraste con la sequía que azota a amplios sectores de Argentina.

Hay más de 3 millones de personas afectadas por los vendavales desde que se inició, en octubre, la temporada de lluvias de la región sudeste de Brasil. Apenas en territorio minero, más de 400 puentes fueron arrastrados por las aguas. Ayer entraron en estado de emergencia 195 municipios de esa provincia. Hubo 17 muertos y son 62.000 las personas desalojadas. En el estado fluminense, las lluvias de enero provocaron ya serios daños a la agricultura . Con las inundaciones y la rotura de diques, los campos quedaron sumergidos bajo las aguas y se perdió la cosecha.

Ese exceso de agua en el sudeste tiene como contraparte perfectamente simétrica la devastadora sequía en Río Grande del Sur donde 312 municipios están en alerta rojo. Otros dos grandes estados agrícolas, Santa Catarina y Paraná, sufren la combinación de altísimas temperaturas y falta de agua. En la provincia catarinense, hay 83 municipios con medio millón de habitantes en situación de desastre. Las autoridades confirmaron que la ausencia de lluvias ya comprometió la producción agrícola en los tres estados. Desde el punto de vista climático, conformaron una unidad con la zona pampeana de Argentina y con Paraguay. En la provincia gaúcha, hay 1,4 millones de perjudicados y las pérdidas suman 800 millones de dólares. En Paraná, hay 137 municipios en estado desesperante y el estiaje comprometió 12% de la zafra.

Los especialistas en cambios climáticos revelan que hay una relación entre la severa sequía en la cuenca del Plata y las lluvias intensas en el sudeste de Brasil (San Pablo, Minas Gerais y Rio de Janeiro). No se debería sólo a procesos “naturales”. Según científicos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, la tala del Amazonas y los incendios forestales en la selva tropical están en el origen del fenómeno. Las consecuencias empiezan a percibirse mucho antes de lo que calculaban los investigadores.

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