Ayer asumió como rectora de la Escuela Normal Mixta, Ida Catalina Gorodokin, una docente del establecimiento educativo.
A continuación se transcribe parte del discurso de Gorodokin:
En primer lugar, comunico que la Rectoría, al contrario de lo que ha sucedido en estos últimos años, estará abierta al dialogo con todos los sectores. Informo que la Escuela recuperará el prestigio de ser la mejor escuela de San Luis, el nivel de jerarquía será respetado en todas sus formas, especialmente la excelencia de nuestro profesorado dedicado a preservar al alumno que ingresará a la universidad, con los más altos estándares de calidad y exigencia educativa.
En cuanto a los maestros, estos deberán capacitarse para estar a la altura de las circunstancias de una escuela que no aceptará el desmembramiento de sus excelentes alumnos, en detrimento de aquellos que no se esfuerzan y que son avalados por familias abandónicas y carentes de valores.
La Escuela volverá a ser la Escuela de excelencia, la Escuela que nos han quitado gestiones a cargos de rectores/as inescrupulosos, ignorantes y faltos de responsabilidad de sus deberes al frente del alumnado.
Los educando por su parte deberán demostrar que son dignos de pertenecer a la excelencia de la ENJPP, de lo contrario se los orientará para que encuentren lugar en otras escuelas de la Provincia. Los sectores administrativos y técnicos deberán dedicarse a lo que corresponde, al igual que las actividades gremiales que bajo ningún punto de vista podrán atentar en contra del normal funcionamiento del dictado de clases.
Nos orientamos hacia una escuela, que no permita ni avale a aquellos alumnos que no logran estar a la altura de las circunstancias o que se convierten en un peligro para sus pares, como aquellos que presentan desviaciones sexuales, problemas de violencia y/o trastornos de conducta. Hay otras escuelas que se pueden dedicar a estas dificultades y flagelos de la sociedad actual, por el contrario en la Escuela Normal, los alumnos deberán ser ejemplo de esfuerzo, sacrificio, dedicación y alta moral.
Por último, deseo agradecer el reconocimiento de mis colegas y la confianza depositada en mí, por las autoridades de la UNSL.
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