La intolerancia está ganando una nueva batalla

Por Fernando Gonzalez

Este fin de semana les tocó a una médica cubana y a un periodista que presentaban sus trabajos y sus ideas en la Feria del Libro. Pero las agresiones a Hilda Molina y a Gustavo Noriega no difieren demasiado de las que vienen sufriendo los periodistas del Grupo Clarín agraviados en un afiche anónimo; de los ataques al rector Rubén Hallú para que no asuma su cargo en la Universidad de Buenos Aires o el hostigamiento que han recibido algunos dirigentes políticos en actos públicos, incluyendo a kirchneristas como el gobernador Daniel Scioli o el diputado Agustín Rossi.

La intolerancia está ganando la batalla porque desde el poder no dan las señales suficientes para condenarla. A veces, hasta se celebra el uso de la violencia como herramienta de discusión política. ¿Cómo pueden interpretarse las declaraciones del periodista y titular del Comfer, Gabriel Mariotto, quien en lugar de condenar los afiches anónimos contra un grupo de periodistas los relativizó afirmando livianamente que se trata de ‘expresiones’?

La lógica del país barrabrava, que le dio por ejemplo vía libre a los violentos en el fútbol, va imponiendo sus reglas en otros espacios de lo social. Es necesario que el Estado, y sus representantes que son nuestros gobernantes, hagan valer las reglas de la tolerancia que tantos años y tantos muertos le llevó recuperar a la Argentina.

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