Intimidades de la política y los colectivos

La caldera política del Deliberante capitalino ya permite prever el resultado de lo que allí se cocina. El oficialismo impondrá una licitación del transporte que permitirá la continuidad de Indalo. A cambio, saldría la creación de un Ente Regulador que se propondrá para controlar todos los servicios concesionados.
Para decirlo con toda claridad, en la capital neuquina todos los caminos conducen a Indalo. En el Deliberante hay una pelea política que ganará el oficialismo. No le saldrá gratis: deberá conceder la creación de un Ente de Control, que según el mismo oficialismo –el más cercano al intendente Martín Farizano- será general, se ocupará de todos los servicios concesionados, y comenzará por el transporte.

Para aprobar la licitación del servicio público de transporte hace falta reunir los dos tercios a favor en el Deliberante. Son 12 votos positivos.

Al oficialismo le falta solo un voto: tenía 11 a favor, incluido algunos, obviamente, del MPN. La semana próxima, se especula, se destrabará la cuestión en la comisión de Servicios Públicos. El oficialismo conseguirá los votos necesarios, y todo se disparará: saldrán los pliegos, se llamará a licitación, se presentará Indalo, y ganará nuevamente la empresa de Cristóbal López.

El Deliberante es una caldera con este tema. Es que se juega una concesión millonaria para los próximos 10 años. También se juegan delicados equilibrios y relaciones entre la política y el poder económico. Cristóbal López talla fuerte en Neuquén. Tiene el Casino Magic hasta 2027, tendrá el transporte público por la próxima década, tiene el desarrollo del negocio petrolero asociado incluso al Estado con su empresa Oil M&S.

Los pliegos para la concesión del transporte fueron cambiados por el oficialismo a último momento. No sólo se aumentó la exigencia de facturación-utilidades (se requiere ahora más de 30 millones de pesos por venta de boletos), lo que se considera un punto más a favor de Indalo, que es la única que dispone de esa seguridad a priori. También aparecieron firmas respaldando el proyecto que antes no estaban: los concejales Baggio y Cascino, de UNE, y Marta Búffolo, de la UCR.

“Estamos en un callejón sin salida”, confesó uno de los concejales que critican todo el proceso, desde que comenzó hasta ahora, hasta el previsible final. Sin salida quiere decir que ganará el oficialismo. Y que la opción (cambiar los pliegos, poner todas las exigencias que se plantean, para recortar el monopolio) implicaría de seguro que Indalo no se presentara, y que la licitación fuera declarada desierta. El peor de los finales posibles, ya que implicaría después una “rendición incondicional” ante la poderosa empresa.

El técnicamente llamado “monopolio natural” seguirá pues, en el transporte neuquino. A cambio, algunos concejales, como Mario Pilatti, presidente del bloque del MPN, esperan que el oficialismo concrete la propuesta que esbozó el Ejecutivo, tal como reflejó este diario el jueves, con declaraciones de Julieta Bacci: un Ente Regulador general, que se ocupe de controlar todos los servicios concesionados.

Esta opción al Ente Regulador del Transporte que había propuesto Pilatti y luego vetó, dos veces, el intendente Farizano, sería rápidamente aceptada. Porque podría comenzar precisamente con una gerencia específica del Transporte. Y después seguir con otros servicios, como por ejemplo el que presta CALF.

A la cooperativa también se la quiere controlar estrictamente. No está mal: la única garantía que tiene el Estado (es decir, el bien común) para que los servicios sean respetuosos de los pactos firmados y beneficiosos para los usuarios, es el control permanente.

Para Neuquén, sería una novedad importante. Tal vez, la única que podrá probar que cualquier servicio público no será mejor o peor en función a su pertenencia al Estado o a las empresas privadas, sino en función de la calidad del control republicano que reciban.

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