Intimidades del Día del Petróleo

Intimidades del Día del Petróleo
La celebración del Día del Petróleo y del gas, organizada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), tuvo como escenario este año el restaurante de la Bodega de la Familia Schroeder.
Contamos aquí algunas secuencias íntimas de ese almuerzo:

Había una moderada expectativa por el discurso del gobernador Jorge Sapag. Moderada, porque se preveía que no habría ningún anuncio descollante, pero expectativa al fin porque nunca se sabe, por ahí siempre puede haber alguna sorpresa. Sapag habló a los postres, como es tradicional, y lo hizo durante 40 minutos. Fue una especie de recopilación de sus discursos del año. Una pieza de épica retórica que fue desde las profecías un tanto místicas de Parravicini hasta la confirmación de que habrá que mirar la realidad actual desde el futuro -2016, 2017, los años se van corriendo un poco hacia adelante- para entender lo que hay que hacer ahora con el petróleo y el gas y las técnicas no convencionales. Lo difícil, se desprende del discurso del gobernador, será el tránsito, es decir, lo que está en el medio de este 2012 que termina y esos años en los que espera habrá florecido ya la esperanza del renacimiento productivo, con autovías, redes de acueductos llevando agua para los yacimientos, molinos eólicos cada 100 pozos, etc. Dejó en claro, mientras se brindaba con el espumante dulce de la casa, el Deseado, que Neuquén está a la cabeza de pozos no convencionales perforados (unos 200) contra muy pocos en otras provincias como Chubut o Santa Cruz.

La noche anterior Sapag había celebrado en el Sindicato de Petroleros Privados de Neuquén, Río Negro y La Pampa, comandado por el también director de YPF, y secretario adjunto de la CGT moyanista, Guillermo Pereyra. Allí el gobernador compartió hasta pasadas las 2 de la mañana, en una fiesta bien “petroca”, que incluyó odaliscas muy ligeras de ropa que se llevaron prendidas los ojos de unos cuantos asistentes. Así que Sapag, y su esposa Carolina Lanusse, tuvieron dos eventos muy pegados uno con el otro y motivados por la misma sagrada energía que –dice Sapag- está en los genes neuquinos desde el propio nombre, aquel Newen araucano que quiere decir (más o menos) energía. Siempre cerca, estuvo también otro hombre clave y de confianza del Gobernador, el ministro del área, Guillermo Coco.

Al rato nomás de que llegara el gobernador y su comitiva, se pasó de la “sala de las barricas” de la bodega, donde se hizo la recepción con canapés, champagne, vino y gaseosas, al salón del restaurante que conduce Boris, el chef que ya muchos conocen por la calidad de su cocina. Los comensales disfrutaron de una “sorpresa de bienvenida”, una sopita con crotones exquisita servida en tacitas de café, para después pasar a una entrada con cocktail de langostinos con tartar de palta y manzana, carpaccio de remolacha con champignones salteados y pétalos de parmesano, ensalada de conejo confitado con rúcula, tomates cherrys y focaccia tostada. Esto, regado con malbec Saurus Patagonia Select, o bien (a elección del usuario) un chardonnay de la misma línea.

Había dos opciones como plato principal: trucha o cordero arrollado. Los dos platos fueron consumidos prácticamente en tandas iguales, merced a las preferencias divididas de los comensales, todos hombres (y mujeres) del negocio del petróleo, funcionarios y periodistas “especializados”, según observó el propio Gobernador. La trucha fue servida dorada en aceite de oliva, perfumada con hierbas aromáticas, y rellena con aceitunas negras y almendras tostadas. A eso se le agregó una espuma de albahaca espectacular, con papines naturales al azafrán y verduras asadas. Un primor. Claro que el cordero no era menos, cocido al fuego lento en horno de barro, con salsa de Malbec y un risotto cremoso “al limone” exquisito. Digámoslo de una vez: se come muy bien en la cocina de Boris, un hombre que recaló en estas tierras después de haber llegado un día por primera vez a la Argentina haciendo el catering de la Fórmula Uno, cuando todavía el país estaba integrado a ese circuito de elite del automovilismo competitivo.

Los anfitriones estuvieron a la altura de las circunstancias, con buena atención a los invitados. Fueron oradores Carlos Postai, actual gerente del IAPG, quien resaltó lo hecho por la institución durante el año, e indicó como señal positiva que hubo 200 estudiantes más de Ingeniería en el 2012; y Ricardo Ferrante, presidente del Instituto, un hombre que se acaba de retirar de la primera línea de fuego de YPF, con más de 30 años de trayectoria, siempre chispeante y divertido y con gran conocimiento del sector de hidrocarburos. Estuvo también Augusto Cichitti, gerente de Petrobras y también parte de la conducción del IAPG, y entre todos le entregaron a Sapag una plaqueta recordativa de la ocasión.

¿Y qué se dijo en los abundantes off de la reunión? Bueno, no hay mucho para contar que se pueda contar sin traicionar algunas confidencias. Pero en general el ánimo empresario se mantiene en una especie de “meseta”: no hay pesimismo, pero tampoco un optimismo alocado. En general, se opina que a Vaca Muerta le quedan todavía unos años para empezar a producir. Nadie contradijo al gobernador Sapag, que vaticinó que habría duplicación de la producción neuquina en 2017, pero…no se sabe si ese será el año, pues depende de muchos factores que son imposibles de dimensionar con exactitud. Sí se deslizaron algunas cosas, como por ejemplo ¿quién financiará la construcción de la “red azul” que anunció Sapag ya dos veces, que serán acueductos para abastecer los yacimientos no convencionales? La plata, probablemente, o por lo menos en parte, saldrá de las mismas empresas que operan en la cuenca.

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