La entidad que reúne a unas veinte firmas e instituciones ligadas a la industria naval emitió un comunicado donde invita a retomar la actividad. “Muchas empresas no saben con claridad cómo seguir”, advierten ante la sucesión de conflictos.
Las empresas del sector naval que funcionan cómo proveedoras y sostén técnico-operativo de sus pares pesqueras ven con inquietud la prolongación del conflicto en el puerto local.
La forzada estadía en muelle de la flota de altura produjo un bache económico también en talleres y astilleros. El nivel de actividad cae, mientras se estiran los plazos de pago para trabajos ya realizados.
El escenario originó un comunicado de la Intersectorial del Puerto de Mar del Plata, una organización que aglutina a una veintena de firmas e instituciones ligadas precisamente a la industria naval.
“Han sido días muy difíciles y todos los sectores tienen razones más que atendibles para ejercer sus reclamos (…) Desde esta Asociación hacemos votos para que la serenidad llegue a todos”, expresa un párrafo medular de la nota.
El mensaje tiene como destinatarios a las cámaras empresarias y al Simape, el gremio que sostiene la inactividad por entender que el acuerdo firmado por su par Somu no satisface la necesidad de los marineros marplatenses.
“A veces no ir por más no es un fracaso, es solamente hacer una pausa para lograr que las condiciones sean mejores. Y cuando esto llegue, todos debemos reconocer ese renunciamiento”, expresan desde la Intersectorial.
Sin embargo, admiten que el nivel actual de inflación lima el poder adquisitivo de los trabajadores y recorta las posibilidades de satisfacer necesidades.
“Cualquier dirigente, ya sea delegado gremial/empresario, de buena madera sin duda quiere para su gente una vida digna, pero a veces cuesta imaginar cómo contribuir a ella”, agrega el texto.
Desde la Intersectorial entienden que “la frazada cada vez es mas corta” en la economía de la industria y subrayan la tarea que tienen los dirigentes para un justo reparto de riquezas; aunque el camino sea complejo.
“Muchas empresas no saben con claridad cómo seguir, la presión fiscal directa e indirecta es enorme, los altos costos, la cadena de pago casi cortada y situaciones de todo tipo las ponen constantemente al borde de escenarios muy complejos”, aseguran.
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