Anuncios, casi a diario. La gacetilla municipal atosiga, los medios de corte y pegue replican sin gracejo. Todo igual, haciendo como que la “Ciudad Feliz” de Wimpi existe de verdad.Pero lo que ocurre tiene otro estilo, y no se trata sólo de mugre, o falta de control en el tránsito.
Quiero insistir en el capítulo de ciencia ficción “F-1 en MDP”. Los datos que he podido recabar hasta aquí revelan claramente que no hay posibilidad de llegar cuando menos en término a 2013. El nivel de inversiones que se requiere es abrumador. Los anunciados 40 millones de dólares no dan ni para empezar.
Como para comparar, anunciado alguna vez como evento “costo cero”, la carrera de Valencia requiere cada año, sólo para reacondicionar la carpeta asfáltica, millones de euros. La cuestión fue reflejada el 18 de enero en el diario El País bajo el título “Del coste cero al circuito costoso”, y revelaba que a la Generalitat (el Gobierno local), el costo de la F-1 le devora el presupuesto para mantenimiento de carreteras. “El consejero de Infraestructuras, Mario Flores, reconoce que, hasta el pasado otoño, se habían gastado más de 89 millones de euros para acondicionar el circuito urbano de Valencia, tan sólo a través del ente público Gestor de la Red de Transporte y Puertos de la Generalitat. Y ello sin contar el gasto de la empresa pública Proyectos Temáticos, que pagó ya el año pasado los 17 millones de canon ante la imposibilidad de la empresa Valmor de asumir el compromiso con Bernie Ecclestone para formar parte del campeonato. Un gasto al que hay que añadir otros dispendios corrientes como la señalización de accesos a gradas y aparcamientos”, señala el medio español.
La controversia está instalada, y este año, restricciones presupuestarias mediante, ya se acuerda correr un año en Valencia y el siguiente en Barcelona, para bajar gastos. Mar del Plata, por su parte, ha recibido casi desde sus orígenes inversión para eventos que no le eran propios: el Estadio José María Minella, hoy en estado de abandono y riesgo de colapso estructural; el complejo polideportivo panamericano, que tiene una larga lista de objetivos de mantenimiento no cumplidos, y cuestiones tales como el techado del velódromo, que se ha ido en anuncios.
Mar del Plata no tiene un aeródromo en condiciones -reitero lo ya citado en mi columna de la edición 756, de que el transporte de vehículos y material se hace en tres Boeing 747 de DHL-, y en otro escándalo silenciado, los prácticos del puerto fueron literalmente amenazados por hacer público el hecho cierto de que no existía ni existe calado para buques como el que transporta los vehículos y la logística del evento en cuestión. Así como se debió enviar el carguero “Sao Paulo” a Zárate para desembarcar los vehículos y equipo del Dakar, la operación logística de traer los vehículos de la F-1 a MDP puede incluso exceder ese precedente.
El relato no puede ser superior a los hechos. Más aun en una gestión que carece de interés real por lo que efectiva y seriamente hay que hacer.

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