Interpretación judicial sacó a un abusador de la cárcel

A un martillero lo acusaban de abuso sexual agravado por ser quien custodiaba a la su víctima (una menor). Pero en el juicio un fiscal dijo que no se podía comprobar la "custodia" del acusado y bajó la imputación a abuso simple. Entonces el condenado recibió sentencia pero salió de la prisión.
Cinthia Alvea - calvea@losandes.com.ar

El martillero público acusado de abusar de la nieta de su pareja -una niña de nueve años de edad- fue condenado a tres años y medio de prisión.

Para la familia de la víctima, la condena es “una burla”. El miércoles pasado, la Tercera Cámara del Crimen llegó a esa decisión tras considerar culpable a Jesús del Abdón Poblete (65).

El hombre llegó al debate imputado por abuso sexual agravado gravemente ultrajante ya que al momento de los abusos -fueron dos- la víctima se encontraba bajo su custodia.

Pero al finalizar el debate, el fiscal de cámara, Oscar Giacomassi, pidió en su alegato el cambio de carátula a abuso sexual simple ya que no se pudo comprobar que el hombre era el guardador, por lo que se pidió una pena de tres años de prisión.

“Esta sentencia es una vergüenza. Estoy buscando un abogado para poder apelarla”, aseguró Gabriela, la madre de la niña abusada. Poblete llegó al juicio tras haber estado en prisión desde julio del año pasado y luego de escuchar la condena recuperó la libertad.

“Mi hija sentía tanta vergüenza que pidió que cuando fuera el momento de declarar, no estuviéramos sus padres en la sala. No quería que la escucháramos”, agregó Gabriela.

No fabulaba

La mujer explicó que las pericias psicológicas y psiquiátricas a las que fue sometida la niña determinaron que no era fabuladora ni que mentía sobre el abuso.

Y estos resultados fueron complementados por los informes forenses que determinaron los abusos aunque no penetración. Según Gabriela, los abusos fueron dos y se dieron, estimativamente, entre el 18 y 25 de julio de año pasado en una casa del barrio Primero de Setiembre de Las Heras.

“El 25 noté que mi hija tenía moretones en el busto y entonces ella me confesó lo que había pasado y me dijo que él había abusado de ella”, dijo la madre.

Gabriela vivía con sus dos pequeñas hijas en una casa que estaba detrás de la vivienda de su madre, lugar en donde vivía el abusador y donde tuvieron lugar los ataques sexuales.

Pero además de los abusos, la niña le contó a su madre que cuando estaba en la casa de su abuelastro, la tocaba debajo de la remera y que luego él y su abuela -madre de Gabriela- subían a la habitación a tener relaciones sexuales.

“Una vez que denuncié el hecho, me echaron de la casa. Además al padre de mi hija le ofrecieron 30 mil pesos para que retirara la denuncia. Y a mí una casa y un auto cero kilómetro”, dijo la mujer.

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