En las fuerzas electorales hay dudas sobre la participación ciudadana que se dará en esos comicios. Especulaciones
La inquietud empieza a ganar, como se dijo, a todas las fuerzas, en particular las bonaerenses, ya que si bien las primarias se harán en todo el país para las candidaturas presidenciales y al Congreso nacional, en esta provincia pasarán por esa instancia electoral también todas las restantes postulaciones, desde las de gobernador hasta las de consejeros escolares, pasando por las de legisladores provinciales, intendentes y concejales.
La primera duda, en rigor, tiene que ver con cuánta gente irá a votar a las internas. Aunque son obligatorias, los políticos perciben que la ciudadanía sigue estando mayoritariamente ni enterada de esa obligación, que no tiene ni idea de qué y cómo hay que votar en esa instancia -ni siquiera lo tienen del todo claro muchos candidatos- y que, aún los enterados, muestran un notable desinterés.
En ese contexto, una eventual baja participación de votantes genera en las fuerzas minoritarias una inquietud básica: no llegar a los pisos -cantidad mínima- de sufragios que -disímiles para cada categoría- deben obtener las fuerzas en las primarias para poder participar de las elecciones generales de octubre. Y provoca una preocupación creciente en el oficialismo, que pasa por la posibilidad de que una votación acotada a "la militancia" genere "resultados distorsionados" con relación a lo que podría pasar en octubre.
TEMORES DEL OFICIALISMO
Concretamente, en la Casa Rosada siguen dándoles crédito -dicen- a las encuestas que dicen que Cristina Kirchner supera actualmente el 42% de los votos y le lleva una distancia de 25 puntos al segundo en intención de sufragios -Ricardo Alfonsín, en torno del 15 al 17%-, que la ubicaría reelecta en primera vuelta. Pero se preguntan si un voto acotado a "la militancia" y/o a "los contras (del Gobierno) activos" podría determinar en agosto un resultado que le otorgue a la Presidenta no más del 40% y a un segundo en no menos del 20%. Y creen que un escenario de ese tipo podría cambiar el "clima triunfal" del oficialismo que impera por estos tiempos y provocar un dura polarización en favor de quien aparezca "segundo con chances".
Ese temor, profundizado por el "inesperado" resultado de la elección porteña -en la Rosada estimaban que la diferencia entre Mauricio Macri y Daniel Filmus rondaría los 10 puntos y no el doble, como ocurrió-, ya ha puesto a la Casa Rosada a trabajar para que su "militancia" también fomente una afluencia masiva a las urnas el 14 de agosto. Los ministros Amado Boudou y Julio De Vido y el secretario Juan Manuel Abal Medina serán los encargados, por orden de la Presidenta, de recorrer todo el país -y rastrillar la provincia de Buenos Aires, en especial- para motivar a los "cuadros" del peronismo oficialista en la tarea de sumar votos en las internas.
EXPECTATIVA EN LA OPOSICION
Los analistas, en tanto, señalan que con afluencia masiva de votantes o sin ella, los resultados de las elecciones internas pueden funcionar, en efecto, como una enorme encuesta que influya en la ciudadanía, con miras a los comicios de octubre, a partir de los posicionamientos y las diferencias que marque entre los candidatos.
Por eso, algunos armados opositores -y en particular los postulantes presidenciales-, que nada tienen que perder en el marco de lo que señalan las encuestas actuales, entienden que las internas constituyen una posibilidad de "recuperar" posiciones en el "clima electoral" y de verse beneficiados con una eventual polarización. Por lo tanto, los comicios del 14 de agosto genera entusiasmo y fuerte expectativa.







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