La interna radical se propaga al Senado

Aunque sin la violencia verbal y física que se pudo ver en la convención nacional del fin de semana, la interna por la sucesión de Gerardo Morales (Jujuy) como jefe del bloque de senadores radicales también divide opiniones y genera apasionadas disputas personales cuando queda poco más de una semana para que los 14 miembros de la bancada elijan a su nuevo conductor.
Si bien el escenario cambia casi todos los días, los dos principales candidatos a presidir el bloque son el tucumano José Cano, patrocinado por Morales, y el formoseño Luis Naidenoff, que cuenta con el respaldo del presidente de la UCR y senador por Mendoza, Ernesto Sanz.

Tras ver frustrado su intento por alcanzar la presidencia del partido, Morales se tomó como una cuestión personal los pedidos de "renovación" de varios de sus correligionarios, entre ellos el realizado por Sanz, y se preparó para dar la pelea.

En un primer momento, el jujeño anunció su intención de retener el cargo, pero la realidad le demostró que no tenía los votos suficientes para lograrlo. Sólo lo respaldaban Alfredo Martínez (Santa Cruz) y José Cano (Tucumán), miembros del Morena (Movimiento de Renovación Nacional), como él.

El panorama se le complicó más hace diez días, cuando convocados por Sanz, Juan Carlos Marino (La Pampa), Mario Cimadevilla (Chubut) y Roy Nikkisch (Chaco) se reunieron en una cena y convencieron a Naidenoff para que aceptara presidir el bloque.

Pero la suerte jugó a favor de Morales cuando, sin temas de peso para debatir, el kirchnerismo pidió suspender la sesión que estaba prevista para el miércoles pasado, día que inicialmente habían fijado los radicales para elegir a sus nuevas autoridades de bloque.

El jujeño aprovechó la oportunidad y, molesto por la movida de Sanz y su grupo, comenzó a jugar sus fichas, ofreciéndole a Cano convertirse en su sucesor y abriendo un canal de diálogo con el sector del bloque que se referencia con el vicepresidente Julio Cobos, integrado por cuatro legisladores que postulan a Eugenio Artaza (Corrientes) para la presidencia del bloque.

Según confiaron fuentes radicales, la jugada de Morales estaría casi sellada gracias a que el jujeño habría ofrecido, a cambio del apoyo a su candidato, la vicepresidencia del Senado, cargo que hoy ocupa Marino y en el que el cobismo podría colocar a Artaza, Pablo Verani (Río Negro) o Laura Montero (Mendoza).

Lo curioso del caso es que Marino fue uno de los dos votos clave, el otro fue el de Cimadevilla, que lo salvaron a Morales de perder la presidencia del bloque en noviembre del año pasado, cuando una rebelión encabezada por los cobistas, molestos por el estilo de conducción del jujeño, pretendió removerlo de la presidencia de la bancada.

Para potenciar más lo curioso del caso, aquellos dos votos fueron conseguidos por Sanz, ya que tanto Marino como Cimadevilla compartían los cuestionamientos a los modos de Morales y aceptaron mantener el status quo por pedido del mendocino.

En este escenario de interna sin fin, los radicales se preparan para definir, el próximo 29, al hombre que conducirá el bloque en un Senado dominado por el kirchnerismo

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