Aguad respalda a Cobos y Negri a Alfonsín. Mestre aún no tomó posicionamiento, pero lo atrae el espíritu renovador que encarna el hijo del ex presidente.
Algunos intendentes cordobeses también trabajan para la postulación del mendocino Ernesto Sanz.
Con las encuestas que lo respaldan, Mestre es el aspirante con más chances de reemplazar a Daniel Giacomino en el Palacio 6 de Julio. El concejal Mario Rey presentará batalla en la interna, pero no parece una amenaza para las aspiraciones del senador.
Sin embargo, existe preocupación en el búnker mestrista: el convencimiento de que la elección municipal será cuando ya esté elegido el nuevo gobernador.
Mestre no se confía en las encuestas y le trasladó responsabilidades a Aguad, el principal candidato del radicalismo, pese a que Mario Negri está dispuesto a plantearle pelea. "Si dos meses antes de la elección municipal el gobernador electo es De la Sota o Juez, nos pueden complicar. Hay que recordar que (Germán) Kammerath ganó con el impulso de De la Sota como flamante gobernador", explicó uno de los mestristas que encabeza el ranking de los fogoneros de que Aguad ponga más ahínco en caminar la provincia.
Mestre le envió un mensaje a Aguad mostrándose con Negri. Pero, los mestristas siguen pensando que el diputado nacional es el único que le garantiza chances de triunfo a la UCR.
Aguad mantiene su estrategia: protagonismo en el Congreso y recorrer Córdoba hasta diciembre, cuando deje la titularidad del bloque y se lance de lleno como postulante a gobernador.
Cerca de Aguad dicen que los movimientos de Mestre están más estimulados por ganar protagonismo en el partido que por una real preocupación por la suerte de la UCR el año que viene.
En este contexto, la pulseada nacional también desvela a la UCR local. Hay posicionamientos claros: Aguad con Cobos; Negri con Alfonsín, y Mestre que deshoja la margarita. "Me atrae el espíritu de renovación que representa Alfonsín, pero hoy Cobos tiene más votos en la sociedad", admite el senador entre sus íntimos.
La pelea nacional puede ser otro nubarrón en el cielo de la UCR local, que recuperó la ambición por el poder, pero no perdió su añeja costumbre de excesivo internismo.








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