La disputa entre el senador provincial, Baldomero Alvarez, y el intendente, Jorge Ferraresi, está cada vez más caliente. El jefe comunal juega con el cristinismo puro y Cacho se recluta en el PJ histórico
Pero no sólo en la ciudad donde se miden los grandes púgiles se dan las mejores peleas. En Avellaneda, paradójicamente, lugar de nacimiento de Maravilla, transcurre una de las pujas más fuertes de este año; claro que acá la cuestión es política y cada uno apela a su ataque y posterior defensa con el fin de vencer al otro.
En un sector del distrito se ubica el intendente, Jorge Ferraresi, y en el otro rincón de la localidad del sur del Gran Buenos Aires se observa la figura del senador provincial Baldomero Cacho Alvarez de Olivera.
Cuando en 2009 este último entregó la intendencia de Avellaneda para presidir el ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, dejó al mando del Ejecutivo al primer concejal, un alfil suyo con el que compartió más de dos décadas de carrera política.
Dos años más tarde Cacho fue elegido senador bonaerense y Ferraresi ganó la elección a nivel municipal. Hasta ahí, todo seguía su curso de manera normal. Sin embargo, este 2012 parece ser el momento en el que se termina la paz entre ambos dirigentes.
La creación de la agrupación La Juan Domingo, que tiene a Baldomero Alvarez como uno de sus exponentes más fuertes, fue el puntapié inicial de una puja que trasciende los límites del Municipio.
El último conflicto, que se originó en Avellaneda y aún sigue sin una solución definitiva, dejó al descubierto la dura in-terna. Luego del desalojo en un barrio de Villa Domínico que fue tomado por 500 vecinos, Ferraresi acusó al entorno de Cacho Alvarez de estar detrás de la ocupación. El dirigente kirchnerista aseguró que al frente del conflicto “estuvo el hermano y el hijo” de su antecesor y un edil cachista, que sería Jorge Gamarra.
A pesar de esto, diferentes sectores opositores dijeron a La Tecla que “más allá de la interna que hay entre los dos espacios, la falta de viviendas es una realidad, y esas familias están reclamando porque no tienen dónde vivir; si no no hubiesen acampado frente a la Municipalidad”.
Ferraresi, lentamente, en el último tiempo hizo un trabajo quirúrgico en su gabinete y logró que renunciaran aquellos nombres que podrían estar jugando “a dos puntas”. “Días atrás echó a uno de los nombres que todavía pueden estar jugando con Cacho: la secretaria de Prensa y Difusión y encargada de la tarea de Cere-monial y Protocolo, Mariela Giorgi; venía desde 2003 en la función”. Esto contó a La Tecla un hombre cercano a la administración del jefe comunal.
Anteriormente, en julio, el titular del Ejecutivo decidió pedirle la renuncia al director de Desarrollo Social municipal, Gastón Pablo Solimini. El funcionario saliente aseguró que el alcalde le solicitó la renuncia por integrar la agrupación La Juan Domingo.
Con qué armas juega cada uno
Jorge Ferraresi, alejado de su padrino político y de la agrupación sciolista, pero nunca crítico del gobernador Daniel Scioli, decidió ir a buscar aliados para esta pelea, por esto se acercó lentamente al vice bonaerense, Gabriel Mariotto. Hoy es uno de los intendentes del GBA ultrakirchneristas, y en el último tiempo, además, apeló a los espacios políticos más cristinistas.
Aparte de tener el apoyo de Proyecto Nacional, sector que encabeza el ex titular de la AFSCA, cuenta con el aval del kirchnerismo puro, la flamante agrupación Unidos y Organizados que integran,
entre otras, La Cámpora, Kolina -de Alicia Kirchner-, la CTA -de Hugo Yasky-, el Movimiento Evita -de Emilio Pérsico y Fernando Navarro-, Nuevo Encuentro -de Martín Sabbatella-, Miles -de Luis D’Elía- y la JP Descamisados.
Por su parte, Baldomero Alvarez sigue apostando al peronismo avellanedense. Como presidente del PJ local, cuenta con el apoyo de los históricos dirigentes, e incluso de aquellos que hoy se encuentran en la vereda de enfrente al kirchnerismo. Según confiaron a La Tecla desde el PJ disidente, muchos de ellos están dispuestos a acercarse al legislador provincial con la idea de darle lucha a Ferraresi.
Allegados al intendente aseguran que el alumno ha logrado llegar a lugares en los cuales Cacho nunca pudo hacerse fuerte. A esto lo saben muy bien en el peronismo disidente, por eso ayudarían a Alvarez para recuperar la intendencia, siempre y cuando se negocien los lugares.
De esta manera, con La Juan Domingo como principal escudo y con el objetivo de consolidar al PJ detrás suyo, el senador bonaerense intenta comenzar la recuperación de algo que hoy tiene perdido, después de veinte años: la Municipalidad.
No todas son malas para el ex ministro de Desarrollo. Es que tiene un arma muy importante de cara al futuro. Si logra cerrar con los demás espacios opositores, Baldomero Alvarez le podría trabar todo lo que quisiera en el HCD, porque hoy los ediles del intendente son amplia minoría (ver recuadro “La división en el Concejo”).
Los tironeos entre ambos sectores continuarán, y el final de la historia recién comenzará a escribirse en 2013, cuando se armen las listas a nivel local. Desde el cachismo sostienen que en 2015 deben jugar con su candidato propio y enfrentar a Ferraresi. Con este panorama, recién en tres años se podrá develar quién emulará a Maravilla Martínez y quién se vestirá como Julio César Chávez Juniors. Un ganador y un derrotado; al que le quepa el sayo, que se lo ponga.











Comentá la nota