Este domingo se termina de definir el escenario político capitalino, con la resolución del candidato que presentará el radicalismo. La pelea es entre Farizano y Burgos. Pero la consecuencia irá más allá de estos nombres
Si fuera una elección entre dos opciones personales, no sería tan importante. Implica, en realidad, algo más profundo. Está en juego la continuidad o la ruptura de una alianza que lleva ya muchos años, entre el partido de las boinas blancas y el PJ. Un núcleo que se las arregló para manejar el principal distrito político de la provincia y discutirle la hegemonía al MPN.
Farizano ha prometido que si gana él, garantizará ese camino aliancista para la UCR. Néstor Burgos no lo ha cerrado, pero ciertamente lo ha redefinido desde la perspectiva de la UCR post-Concertación: un radicalismo decididamente abierto de la opción kirchnerista que alguna vez prevaleció desde el concepto de la transversalidad.
Farizano viene de una dura derrota en las provinciales del pasado 12 de junio. Enfrenta un momento difícil en la gestión municipal, en un contexto de diáspora de la coalición, con sus antiguos socios candidateados cada uno con su variante posible: Mariano Mansilla con UNE, Darío Martínez con el PJ y otras organizaciones que ya se ampararon en el Frente para la Victoria, buscando preservarse bajo el paraguas amplio de la actual mayoría política nacional.
Burgos acude a las urnas refugiado en el radicalismo más puro, o el que se autodefine como más puro. Es una definición que toma más en cuenta con quiénes no está que con quiénes está. No está, decididamente, con el kirchnerismo. También se ha encargado de destacar que no comulga con algunos de los socios de gestión, ni con la modalidad “comunitaria” que ha tenido en estos tres años y medio.
Desde esa perspectiva, es que confía en ganar votos del quiroguismo, es misteriosa fuerza que parece persistir en la UCR más allá del exilio voluntario de su jefe, en el Nuevo Compromiso Neuquino.
Farizano dice, por eso, que se encargará de ganarle a Burgos y a Quiroga, definiendo de una sola frase la actual compleja coyuntura.
Los radicales darán este domingo su inapelable veredicto.

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