La división de la flamante conducción de la ATE-Chubut puede terminar complicando seriamente al Gobierno, que ya había dado por cerrada la negociación paritaria con ese gremio.
En la pulseada, puesto que Hompanera aún resiste y ha planteado también la destitución de Quiroga, su ex-segundo, bien podría acontecer que una de las víctimas sea el acuerdo salarial firmado durante la negociación paritaria.
Esa alternativa mantiene en vilo a los principales funcionarios del Ejecutivo, que en medio de la crisis detonada por la inseguridad, recibieron la mala nueva de la interna galopante que atraviesa al sindicato que agrupa a la mayor cantidad de empleados públicos.
El Congreso Extraordinario que terminó con la conducción de Hompanera, no sólo cuestionó a ese dirigente, sino que también cargó contra Quiroga, con fuertes críticas a la negociación salarial encarada con el Gobierno.
Ese Congreso es desconocido por Hompanera, quien asegura que los congresales sesionaron "en un local del PACh" en Rawson, en el cual "no entran ni 30 personas", cuando los participantes de ese cónclave sostienen que se juntó a "más de 70".
Quiroga, en cambio, se mantiene firme en su postura de otorgar validez a la sesión, ya que fue "convocada por los afiliados", en base a lo que fija el Estatuto de la organización sindical.
Pero lo que preocupa al Gobierno es la posibilidad de que el acuerdo salarial firmado con el hoy cuestionado Hompanera, termine siendo el pato de esta boda que terminó en un divorcio estruendoso.

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