Por la interna con Cacho Alvarez, el intendente de Avellaneda hizo purga de funcionarios

El primer chispazo fue previo a las elecciones presidenciales de 2011. Jorge Ferraresi, que ya acumulaba gestión sobre sus espaldas con una experiencia como intendente interino, buscaba reafirmar su condición en las urnas.
Por aquellos momentos, Ferraresi realizó un acuerdo electoral con el ex mandatario local, Baldomero “Cacho” Álvarez de Olivera, quien decidió apoyar su candidatura.

En aquella oportunidad, se implementaban por primera vez las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Esta nueva disposición, habilitó la presentación de algunas listas opositoras que buscaban vencer al candidato “oficial”. Una de ellas, fue encabezada por el histórico secretario de Salud de Avellaneda durante la gestión de “Cacho”, Oscar Fariña.

Fariña tuvo que dejar su cargo por motivos de disensión política con la gestión ferraresista. Según le contó a NOVA el concejal del Partido Justicialista-Frente para la Victoria (PJ-FpV) y amigo de Fariña, Jorge Gamarra, “como Ferraresi ya se sentía firme candidato, habló con ´Cacho´ y él le dijo que un secretario propio no puede criticar las políticas de la municipalidad”.

En ese sentido, Gamarra había relacionado la figura del actual intendente con la de “un escorpión que cruza el río encima de un sapo, no puede con su genio, y pica al sapo haciendo que ambos se hundan. Trata de sobrevivir a como dé lugar”, describió.

Después de un triunfo aplastante en 2011, y ya afianzado en la intendencia, Ferraresi se sintió libre para desarrollar efectivamente su gestión. Le imprimió su propio estilo y se diferenció del acostumbrado por su antecesor. Poco a poco, su nombre fue ganado las calles con pintadas y publicidades de gestión mientras que Álvarez de Olivera permanecía en las sombras.

Ese despegue propio no fue bien visto por los sectores “cachistas” que, desde el Concejo Deliberante, comenzaron a realizar fuertes críticas a la gestión de Ferraresi. Por ejemplo, el concejal Gamarra, acusó al actual intendente de haber traicionado el pacto con “Cacho”.

“El ha necesitado de los acuerdos para estar donde está y ahora lo vemos como el gran revolucionario de la política nacional, olvidándose de que ha estado con nosotros por muchos años”, denunció en declaraciones a NOVA. Además, Gamarra no dudó en avisarle a Ferraresi: “Mientras vos seas leal y cumplas con tu mandato vas a contar conmigo. Si no es así, no cuentes conmigo para nada”.

En este marco conflictivo, se produjo el alejamiento de otra funcionaria histórica de la gestión de “Cacho”, Mariela Giorgi, quien, desde el 2003, se había desempeñado como secretaria de Prensa y Difusión.

Esta salida fue particularmente problemática. Según cuentan algunos trascendidos revelados por la Política Online, Giorgi habría tenido una reunión con Ferraresi y el secretario privado y de Coordinación de Gabinete (cartera de la cual depende la secretaria de Prensa), Hugo Dino Barrueco, en la cual se habría producido una fuerte discusión que habría terminado con el llanto de la funcionaria, según afirmaron testigos presenciales.

“Con papeles en mano, el intendente dispuso su pase a disponibilidad, y ella no aceptó, dijo que renunciaba. Parte de estas movidas deben entenderse como parte de la interna oficialista que le come la cabeza todo el tiempo a Ferraresi y que a veces lo deja sin intenciones de querer escuchar a nadie”, remató el testigo consultado.

En el lugar de Giorgi, el mandatario local designó a Jorge Degli Innocenti, funcionario cercano al ferraresismo y acérrimo defensor de la gestión. Con este nuevo nombramiento, Innocenti incorporó una nueva función además de la dirección del Consejo de Medios Audiovisuales que ejerce desde 2010.

Otro ruidoso alejamiento fue el de Gastón Pablo Solimini, ex director de la cartera de Desarrollo Social, cargo en el que fue nombrado por el mismo Ferraresi.

Solimini comenzó a identificarse con el armado político de La Juan Domingo, agrupación que lidera, a nivel local, “Cacho” Álvarez y que responde al gobernador bonaerense Daniel Scioli.

Ante estas circunstancias, el funcionario debió abandonar su cargo. Poco después de hacerlo, disparó: “Se me ha pedido la renuncia por pensar distinto, por participar de un espacio político ‘adversario’. Pareciera que las únicas condiciones para ejercer el cargo son la obediencia, el silencio, no cuestionar, en detrimento de la capacidad, los conocimientos y la formación específica”.

En enero de 2011, el por entonces titular del Centro de Almaceneros de Avellaneda, Juan Carlos Imbroiniso, realizó críticas a la relación que el intendente Jorge Ferraresi mantenía con el sector de comercio minorista y a su desempeño en general.

En contraste, había sido algo elogioso con el trabajo de Álvarez de Olivera. “Debería estar funcionando lo que en algún momento Cacho Alvarez creó a solicitud nuestra que es el Foro Consultivo del Comercio Minorista, donde las instituciones exponían sus inquietudes, pero eso no pasa con la actual gestión”, había señalado en aquella oportunidad.

Puntualmente, sobre la relación con el actual intendente, la había definido así: “No me llevo ni bien ni mal, no hay mucho diálogo con el intendente, me gustaría que nos consulte qué necesitamos y si tiene soluciones, por el momento no es así”.

A pesar de las críticas, Imbroiniso no quiso quedarse afuera. “Me gustaría tener un lugar de trabajo en apoyo a mi ciudad mediante el municipio”, había aclarado.

Ese pedido fue contestado en diciembre de 2012 cuando Ferraresi, ahora cobijando bajo el ala del kirchnerismo, lo puso al frente del Consejo Consultivo de Comercio Minorista.

En el acto de su presentación, el nuevo funcionario aprovechó para defender la postura del intendente con respecto a la polémica del “estacionamiento medido”. Imbroiniso consideró que hay “oportunismo” y “ventajeros” que hacen política en los reclamos contra el estacionamiento ordenado que implementó el gobierno local. Estas declaraciones permitieron suponer que el ferraresismo había ganado un nuevo aliado. Por supuesto, esta historia continuará.

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